4/2/10

Luna y sus castillos

PERLAS DE HEMEROTECA

Castillo de Obano en Luesia
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Recientemente, la Asociación Cultural "Banzo Azcón" de Luna, la Asociación APUDEPA, "Amigos de los Castillos de Aragón", la Asociación "La Corona 1265" de Ejea de los Caballeros, la Asociación de Vecinos "Matías de Llera" de Lacorvilla, la Fundación Uncastillo, firmaban un manifiesto para reclamar que los poderes públicos eviten el derrumbamiento del castillo de Obano, situado en el municipio de Luna.
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La imagen de este castillo se reproducía en 1853 en el Semanario Pintoresco Español, ilustrando un artículo firmado por Julio Álvarez Ade sobre los castillos de Luna. Deseamos que esta altiva figura perdure a lo largo de los siglos; nuestros descendientes nos lo agradecerán.
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"En la parte del alto Aragón, conocida con el nombre de Cinco Villas, y a cuatro horas de la célebre Egea de los Caballeros, por la batalla memorable que en ella dio contra los infieles el rey D. Alonso I de Aragón en el año 1110, encuéntrase la de Luna, que no por dejar de contarse en el número de las cinco es menos considerable en la actualidad, ni menos ilustre en la pasado; así al menos lo atestiguan sus templos del siglo XII perfectamente caracterizados, tanto por su severa arquitectura gótica, como por el lábaro de Constantino que se halla esculpido sobre sus puertas: demuéstranlo igualmente los torreones y castillos medio derruidos que se hallan en ella y sus fragosas inmediaciones. Destruida esta población por las continuas guerras habidas entre cristianos y sarracenos, fue repoblada por el rey de Aragón D. Sancho Ramírez en 1091, quien deseoso de dar más ensanche a los estrechos límites de su reino y a fuer de conquistador, presentóse al frente de Óbano, pequeño castillo distante un cuarto de legua de la villa, y el cual, abandonado por los moros, llegó D. Sancho, que tomando posesión de esta fortaleza, concedió desde ella a los de Luna varias prerrogativas y privilegios, otorgándoles entre ellos el derecho de población e infanzonía (1). Conquistada al propio tiempo la villa y el castillo de Villaverde, que se halla a una legua de esta; ya dueño D. Sancho de todos estos puntos, hizo donación de la villa de Luna con titulo de condado al esforzado caballero D. Bachalla o Briocalla, como justa remuneración a los importantes servicios que le había prestado; este Bachalla tomó el apellido de Luna, quien lo legó a sus descendientes; y sus ramas, que tanto se extendieron y a tantas glorias y vicisitudes enlazaron su apellido, fueron de las más ilustres de España, hasta que últimamente fue revocada por D. Pedro la merced de condado en D. Lope de Luna. La actual población se encuentra en el descenso meridional de una pequeña colina a la margen derecha del humilde río Arba de Biel, que corre en dirección del S por las inmediaciones orientales de la villa: créese con algún fundamento que el pueblo en lo antiguo estaría situado en la planicie de la colina, por conservarse hoy día en ella un barrio llamado la Corona, en el cual existen dos antiquísimas iglesias, la una bajo la advocación de Santiago, consagrada en 1141 por el obispo Vicente, de la Iglesia Cesaraugustana, y es la matriz y primitiva parroquial, y la otra en las eras del pueblo, llamada San Gil de Media Villa, cuyo título hace suponer sería aquello el centro de la población. La primera se conserva hoy día en culto, venerándose en ella la imagen de Nuestro Señor Jesucristo, llamado de Zareco, y la segunda hace muchísimo tiempo que cayó en desuso por la inexorable mano de aquel y las diversas vicisitudes que ha sufrido; hoy se halla tapiada su entrada principal porque las inmundas caravanas de gitanos y otras gentes de mal vivir lo convertían en albergue de sí y sus caballerías, con notable desdoro y menoscabo de los misterios de la Iglesia Católica: en los costados de ambas iglesias se encuentran en el suelo y abiertas en la piedra varias sepulturas que no nos atrevemos a afirmar fuesen de árabes, porque es sabido que estos se enterraban en lo general con los pies hacia Oriente, circunstancia que no se observa en estas. A una legua de Luna y un cuarto de la misma se encuentran los dos castillos de Villaverde y Óbano: aquel imponente, aunque muy deteriorado, está constituido por un grueso torreón cuadrado, todo de piedra arenisca desde su cimiento hasta la cúspide; se eleva majestuoso en el centro de un valle, cual gigante centinela que con su desmesurada altura quisiera dominar los alrededores de; aquella comarca; indudablemente debía servir este recinto de punto avanzado de los castillos de Luna, ocupados todos por los moros durante el tiempo de su dominación: conserva aun el castillo de Óbano, en fuerzade su mucha solidez, el mismo aspecto que en tiempo de su fundación, la cual deberá remontarse sin duda al siglo VIII o IX; sus recortadas almenas sirven hoy de guarida a multitud de grajos que sin cesar revolotean alrededor de su cima; aquella enorme masa, que cuenta diez siglos por lo menos, parece desafiar al tiempo destructor. Otro día dedicaremos un articulo al Santuario de Nuestra Señora de Monlora, si lo consideramos oportuno".

(1) Dice el señor Madoz en su Diccionario en lo que respecta a la parte histórica de esta villa, que en 1430 el rey D. Alonso concedió a esta población el referido privilegio: partiendo de este principio y aun suponiendo que dicha concesión fuese hecha por el D. Alonso que allí se cita, debería ser éste el tercero de este nombre, llamado también el Liberal, muerto en 1291, en cuyo caso no debería haber sido la referida concesión en 1430, esto es, cerca de siglo y medio posterior a la muerte de aquél, porque más abajo dice el mismo Diccionario, que «D. Pedro revocó la merced de condado a D. Lope de Luna». Este D. Pedro debe hacer referencia al cuarto apellidado el Ceremonioso: acordes nosotros en lo de la revocación, no lo estamos en lo que hace a la concesión del privilegio de infanzonía por D. Alonso, tanto porque se nos ha asegurado en dicha villa que lo fue por D. Sancho Ramírez, pues en su archivo se conserva el instrumento original, de cuya autenticidad no hay duda alguna, cuanto porque se nos resistiría creer lo hubiese sido por ningún Don Alonso, en atención a lo que acabamos de de exponer: si lo hubiese sido por el rey Don Alonso III, estaría equivocada la fecha, como se ha dicho arriba; y si por Don Alonso V, no encontraríamos en la cronología de los reyes de Aragón ningún D. Pedro posterior a éste.
J.(ulio) A.(álvarez)
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