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10/10/12

Cabalgata histórica y consagración del templo del Pilar en las Fiestas del Pilar de Zaragoza de 1872


Cabalgata Histórica representando la entrada del rey Don Jaime “el Conquistador” 

En las fiestas del Pilar de 1872 se vivieron dos actos que sobresalieron sobre el resto y dejaron un recuerdo que perduró en la memoria de los zaragozanos durante muchos años. Aquel año, en una solemne función religiosa, celebrada en la suntuosa basílica del Pilar, se consagró el templo, según el ritual romano, con la participación de dieciocho arzobispos y obispos. Y hubo una Gran Cabalgata Histórica representando la entrada del rey Don Jaime "el Conquistador".

Ambos acontecimientos fueron reflejados, con sendos grabados, en las páginas de La Ilustración Española y Americana.


La ceremonia religiosa fue un motivo más para que las diversiones públicas adquiriesen mayor esplendor y, entre todas, destacó la “Gran Cabalgata Histórica” representando la entrada del rey Don Jaime “el Conquistador” en Valencia, el 28 de septiembre de 1238, y el otorgamiento de sus fueros.

El semanario ilustrado relataba el festejo y citaba los nombres de los personajes representados y el orden de participación:

"La bandera morisca ondeaba en la plaza de toros, lugar elegido para representar la ciudad vencida. Un jinete moro, que representaba a Abu-Zeyan, entregó las llaves de la ciudad.

Abrían la marcha los jinetes que representaban a Hugo de Focalquier, maestre del hospital; a los comendadores de Alcañiz, Calatrava y el Temple, y a los caballeros Guillermo de Aguiló, Rodrigo de Lizana, Jimeno Pérez de Tarazona y Pedro Clariana, que asistieron al rey desde el comienzo de la campaña. Seguían las tropas de Lérida que, desde las ciudades, fueron las primeras en asaltar los muros de Valencia. Diez hombres de la milicia de Zaragoza, que tocaban el himno o marcha de Don Jaime I “el Conquistador”.

Seguían cuatro almogávares y cuatro caballeros de la mesnada real, que se iban intercalando entre don Pedro Cornel y el mayordomo mayor del reino de Aragón, llevando el estandarte real; Abu-Abdallah, que, con sus parciales, también asistió al rey desde el principio del sitio; otros cuatro caballeros moriscos y ocho almogávares; los caballeros de conquista don Diego Crespi, que obtuvo el lugar de Sumarcárcel; don Juan Caro, el de Mogente; don Pedro Artés, el de Ortells; don Jaime Zapata de Calatayud, el de Sella; don Lope de Esparza, el de Benafer; don Hugo de Fenollet, el de Genovés; don Alonso Garcés, el de Mascarell; don Jaime Montagut, el de Tous y Carlet; don Sancho de Pina, el de Benidoleig; don Juan Valsera, el de Parsent, y don Pedro Vareliola, el de Benifarri; las tropas de Barcelona y Tortosa; Astruch de Belmonte, maestre del Temple, y los comendadores de Montalbán, Oropesa y Uclés; las tropas de Daroca; don Pedro Amyell, arzobispo de Narbona; cuatro caballeros franceses; los pro-hombres de Valencia Ramón Pérez de Lérida, Ramon Ramón, Guillermo de Belloch, Pedro Sanz, Bernardo Gisbert, Tomás Garidell, Guillermo Moragues, Pedro Balaguer, Marimón de Plegamans, Ramón Durfort, Guillermo de Lacera y Bernardo Zaplana (estos pro-hombres, con varios convecinos suyos, con el rey, los prelados y los nobles, hicieron el Código para el gobierno de Valencia, que sirvió de base después para la Constitución valenciana), Las tropas de Calatayud y Teruel; cuatro guerreros ingleses; diez hombres de la milicia de Zaragoza, que tocaban la marcha que lleva el nombre del “Conquistador”; ocho almogávares; el obispo de Zaragoza, don Bernardo de Monteagudo, y el de Barcelona, don Berenguer de Palón, y los caballeros que asistieron al sitio de Valencia, firmando con el rey y con los prelados, como testigos, la capitulación de la ciudad, a saber: el infante don Fernando, tío del rey; don Nuño Sánchez, deudo sanguíneo del mismo; don Pedro Fernández de Azagra, don García Ronieu, don Artal de Luna. En Berenguer de Entenza, don Guillermo de Entenza, don Arotella, Ansaldo de Gúdar, Fortuny Aznárez, Blasco Maza, Roger, conde de Pallás, Guillermo de Moncada, Ramón Berenguer de Ager, Berenguer de Erill, Pedro de Queralt y Guillermo de Sant-Vicens. Seguían las tropas de Zaragoza y Huesca, don Juan de Pertusa, caballero mayor del rey, y cerraban ocho caballeros de la mesnada real".

La cabalgata fue magnífica y en entusiasmo que produjo excitaba a las gentes de manera que en algunas ocasiones, como si el hecho representado fuera real, guitaban: “¡Viva Don Jaime el Conquistador!”.

Consagración de la basílica del Pilar de Zaragoza
La Ilustración Española y Americana, 1872

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30/10/10

El dance de Juslibol y otros festejos en honor a San Pantaleón

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Participantes en la carrera pedestre de Juslibol de 1926. Los vencedores fueron: Urbano Casañal, Claudio Prado y Juan Abanses

Publicado en la revista Gaiteros de Aragón, Nº 15. Primavera 2001

Celedonio García Rodríguez

Glorioso San “Pantalión”,
“abogau” de los melones,
el que no tenga navaja
que los parta a coscorrones.

En las fiestas patronales de algunos barrios urbanos de Zaragoza (el barrio de las Tenerías, el barrio de San Miguel, el barrio del Arrabal, el barrio de Casablanca, el barrio de Hernán Cortés, el barrio de la Magdalena o en el barrio del Boterón), así como otros barrios denominados rurales (barrio de Peñaflor, barrio de Garrapinillos, barrio de Casetas o el barrio de Monzalbarba), incorporaban entre sus festejos más típicos el “dance”.

El barrio de Juslibol también tuvo “dance”. Según los datos que hemos recogido se dejó de “palotear” en 1898, aunque pasados algunos años todavía se recordaban algunos “dichos”:

Estudiantes para cura,
después te echaste a higuero,
y al último no serás
ni galgo ni conejero. 

Éste sí que es guapo chico,
guapo chico y fanfarrón
que le ha quitado a tu madre
los dineros del cajón. 

Todos a coro recitaban:

San Pantaleón, que las uvas son verdes.
San Pantaleón, que ya madurarán. 

Y más “dichos”:

Cuando fuiste a regar
no hiciste mala ensalada:
regaste to el Juslibol,
Soto, Plano y Monzalbarba. 

También regaste Pastriz
y parte de Montañana
y en la torre é San Felipe
te se pasaron las tablas. 

Y es verdad que yo lo vi,
que caminaba hacia Francia
y aún tuve que taconiar,
porque me encorría el agua. 

Un domingo por la tarde,
por festejar con la viuda
en la caseta del soto,
pusiste juerte laguna;
embalsaste todo el soto,
también llegó a Zaragoza,
y también en Alfocea
se les llenaba la poza;
no lo tengas que negar
ni pongas denguna duda,
que yo al pasar por allí,
casi se me ahuga la mula. 

Cuando fuiste a Palencia,
te probó muy bien la pista:
fuiste con calzones rotos
y golvistes con la levita. 

Fuiste a ver la madrastra
y te vistió de la levita
y el pelo mu bien peinado,
pero mu floja la tripa. 

Durante muchos años la gaita recorrió las calles del lugar, improvisando bailes y contribuyendo a la animación, tal como hemos recogido en una crónica de mediados del siglo XIX. Unos años después la banda de Juslibol fue la encargada de amenizar los bailes; en los años siguientes al cambio de siglo la banda estuvo dirigida por D. Cecilio Baranda y posteriormente D. Cándido Ferruz.

Otro de los festejos tradicionales, extendido por todo Aragón, era la clásica “corrida de pollos”; en los primeros años del siglo XX destacó el corredor local Valeriano Galdeano.

También se disputaban carreras de entalegados y otras competencias peculiares, como el “concurso de cargadores de trigo” o las “carreras de burras sin cabezada y con la albarda del revés”.

El “concurso de cargadores de trigo” se programó en 1914; en esta prueba podían participar todos los que quisieran, tanto de Juslibol como de fuera del barrio, y el vencedor se adjudicaba un premio siempre que fuera capaz de cargar, como mínimo, un cahíz.

El otro festejo, la “carrera de burras sin cabezada y con la albarda del revés”, estaba organizado por la cofradía de San Pantaleón. En 1927, tal como se celebró aquel año, fue muy criticado por M Biel desde las páginas de La Voz de Aragón. Biel escribía: “Es lamentable que todavía tengamos que presenciar espectáculos como el que se ofreció a nuestra vista durante la celebración de la precitada carrera. Además de que no ofrece ningún atractivo, causa verdadera lástima contemplar como los pobres y laboriosos animales son apaleados brutal e incesantemente, no sólo por el que va montado (cuando no se cae, que no son pocas veces, lo que también puede dar lugar a descargas) sino también por dos o más individuos que no vacilan en ofrecerse -¡hasta gustosamente!- para descargar cada uno sobre el pobre animal tantos palos como segundos dura la prueba”.

Los festejos han ido evolucionado con el paso de los años; ya nada queda de los que hasta ahora hemos recogido, ni de otros que completaban los programas festivos en los primeros años del siglo XX: la elevación de globos aerostáticos o los encierros de madrugada de una brava novilla-vaca. Durante las fiestas tampoco faltaban los pasacalles, las dianas, el disparo de bombas reales, la lidia de novillos, el estofado de los novillos en una merienda popular, el toro de ronda, los bailes en cuyo intermedio se quemaba y se corría un “zencenzusko” o toro de fuego y los fuegos artificiales.
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16/3/10

Las fiestas de Báguena en 1908

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PERLAS DE HEMEROTECA
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Cabecera del semanario El Ruejo, editado en Daroca


En 1908, con la firma de M. M., se publicaba en El Ruejo. Semanario Independiente de Daroca, defensor de los intereses locales y regionales, una crónica titulada “Las fiestas de Báguena”. En realidad la crónica se limitaba al acto más destacado de aquellas fiestas, la “corrida de pollos”, y refleja el ambiente que rodeaba a este deporte tradicional, cuando todavía no había surgido el deporte moderno en Aragón.

Francisco Pellejero Martín, de Báguena. Carrera de Báguena en los años 40-50(Archivo C. García)
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"Interesante fue la corrida de pollos del inmediato pueblo de Báguena, donde se disputaban la primera el corredor del pueblo Marcos Moreno Posendor y Clemente Molina Segura, de Villar de los Navarros, los dos afamados corredores, pues el primero venía ganando la primera en cuantas corridas se presentaba desde hace diez años; y en cuanto al segundo, las ha ganado en pueblos tan importantes como son Cariñena, Paniza, Azuara, etc., habiendo éste corrido también en competencia con Rafael Oliver, de Moneva, corredor el más ágil de la provincia (pues sabido es que en Zaragoza para las fiestas del Pilar ganó la primera obteniendo como premio 250 pesetas) y no obstante tener por rival a tan ágil corredor consiguió si no pasar, igualar en dos corridas celebradas el mismo día en el pueblo de Plenas, llegando a tocar los pollos las dos veces al mismo tiempo, por lo que se partieron amigablemente el premio de ambas, consistente en 12 pollos; siendo digna de notar la afición que Clemente siente por correr, puesto que es un jornalero que en la actualidad sirve en casa del rico propietario de su pueblo D. Vicente García y que al enterarse de que se celebraba corrida, no vacila en venir a ella, acompañado de los entusiastas convecinos Eusebio Mayoral y Francisco Lucía, dejando en su lugar un sustituto, al cual tendrá que abonar tres días de jornal, cuando él aún ganando la primera, obtendrá como recompensa solamente tres pollos, pero es lo de menos la cuantía del premio y únicamente ansía anotarse una primera más, por lo que aproximándose la hora y todo ya dispuesto, por orden del celoso alcalde de Báguena D. Pedro Jaraba, marchan animosos cuantos pretenden tomar parte en la corrida, al punto donde ha de empezar y pronto se oye la detonación que anuncia la salida de los corredores del punto de partida y a los pocos momentos (pues emplean cuatro minutos en recorrer kilómetro y medio) ya se ven llegar descoloridos a Clemente y Marcos, que vienen casi juntos hasta unos cien metros de los pollos, desde donde haciendo un esfuerzo el primero adelanta algunos pasos al segundo, que le valen para obtener tan deseada primera, terminando así felizmente y sin interrupción la corrida.

Mucha afluencia de forasteros y solemnísimos los cultos dedicados a San Ramón".

Ver las "corridas de pollos" del Jiloca:
http://garcia-adell.blogspot.com.es/search/label/Corrida%20de%20pollos%20Jiloca

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10/3/10

Recordando las fiestas de Villar de los Navarros

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PERLAS DE HEMEROTECA
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Las páginas de La Crónica de Aragón, diario de "Aragón, Literario y Artístico", publicaban en 1916 un artículo titulado "La fiesta de la Sierra", firmado por Enrique Luño Peña y fechado en Villar de los Navarros, el 26 de agosto de 1916.

Enrique Luño nos relata las fiestas de Villar de los Navarros a principios del siglo XX, el ambiente y las tradiciones, marcadas por la presencia del “famoso de la gaita y el tambor”. Entre los festejos más típicos destaca “la corrida” en la era, o “corrida de pollos”, así denominada porque estas aves de corral eran el premio que se entregaba a los primeros clasificados. Después la gente se dirige a la plaza para presenciar la típica danza en honor a los campeones, que allí llaman “bailar a los pollos”.

"El voltear de las campanas que a vuelo van y las halagüeñas caras de la gente del pueblo y en especial la risueña mirada de la juventud alegre, son indicios precursores de una fiesta que está próxima, de una fiesta que, sin duda, ha de ser de las que llenen de beneplácito y regocijo a la gente campesina que vehemente la ansía, por ser la única que de solaz y distracción ha de servirle durante el breve y a veces largo lapso del año, y la única en la que, por verificarse en el preciso tiempo en que tiene fin la recolección, puede gastar un tanto de aquello que tamaños trabajos, desvelos y sinsabores les ha costado.
.Al ocultar el sol los resplandores de sus áureos cabellos, que durante el día han iluminado con sin par e incandescente luz la tierra de los afanes labriegos y los campos casi abandonados después de rendir el fruto de su fecundidad, los humildes campesinos regresan contentos a sus hogares, para arreglarse un poco y marchar a la «plaza Mayor» a celebrar y cumplir con aquello de que «por víspera se conoce al Santo».
.Formada la comitiva en la que presiden los que en otro año eran solteros y que en éste hanse unido con vículo indisoluble a las que eran dueñas de sus amores y a quienes prodigaban sus rondas y festejos, dirígese a casa del mayordomo, donde se encuentra «el famoso de la gaita y el tambor».
.Y después de dar unas vueltas en derredor del serrano pueblo con algarabía y estrépito al son de las chillonas voces de la gaita y el sordo ruido del tambor, disuélvense para descansar los unos, los más para hacer baile.
.Tenue luz que se acentúa cubre aún el cielo, cuando se oyen los clamores de los fieles que rezan y van cantando el Rosario de la Aurora, y los rayos del astro de la luz y el calor apenas asoman por Oriente cual hermosa cabellera de color de oro, cuando se llega a percibir de nuevo el sonido de la clásica charanga de la sierra.
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Las campanas van al vuelo, la gente ya acude a misa y una vez que esta termina, las mujeres van a casa a preparar la comida, y la gente varonil está tirando a la barra o jugando a la pelota, o saltando con un caballo y haciendo pruebas y apuestas más que de maña, de fuerza.
.Después de reponer bien el estómago, los serranos van al café, donde gastan puro, anís, hablan de asuntos agrícolas y juegan unas partidas de naipes, hasta que vienen a perturbar su cachazudo reposo el sonar del tambor y el de la gaita que anuncian ya la corrida.
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Y los mozos de cara risueña, tostada del sol, y de cuerpo robusto que cubren sus galas, cual el terso pañuelo de seda sus frentes, la blanca camisa que estrenan entonces, el chaleco de pana que abrochan muy poco, los pantalones de estilo bombacho y las alpargatas recien estrenadas, caminan altivos y con gran orgullo al lugar que llaman «Las eras», para allí apostarse y lucir a porfía sus habilidades corriendo, brincando y guiando burros que llevan la albarda puesta al revés.

En sitio aparente para ello, despójanse de sus galas cubriendo tal sólo sus cuerpos las blancas camisetas y los calzoncillos, y puestos en línea y dadas las voces de orden, comienzan su marcha veloz, formando al principio una cinta que desaparece a medida que siguen corriendo.

Llegó con pie presuroso el primer corredor y al tocar en la horca los pollos, una moza que será de seguro su novia, le echará una saya barredera de rojo muy fuerte, para que se cubra y preserve del aire el sudor; y después llegarán el segundo y el tercero con paso más lento, y también le echarán otra saya cual un mérito por salir vencedor.

Una vez que brincaron los otros y corrieron con sus borriquillos y los chicos hicieron apuestas, redoblando el tambor y la gaita, se dirige la gente serrana a la plaza para presenciar lo que llaman «bailar a los pollos», en que todos aquellos mozos triunfantes bailan con aquellas que echaron sus sayas de rojo, y reciben el premio propuesto.

Y una vez que esto termina, la gente con mejor humor y quizá con mejor gana, se decide a merendar. Allí el derroche de pollos, de lomo, de longaniza y de magras con tomate.
Tampoco escasea el vino, mas no se presencia aquello de comer y emborracharse de las antiguas fiestas, no. La gente serrana, hoy día, parece encontrarse envuelta en un baño de lo moderno, conservando en su interior buena parte de lo antiguo".
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7/5/08

Programa de Fiestas del Arrabal 2008 (Zaragoza)

Fiestas Arrabal 2008
Del 9 al 18 de Mayo de 2008
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13/10/07

FIESTAS DEL PILAR (Zaragoza-Calanda-Fraga)

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Foto: Celedonio García

Viernes, 8 de octubre de 2004
Colaboración leída en el programa “Hoy por hoy” de Radio Zaragoza, dirigido por David Marqueta

¡Hola David!

¡Saludos queridos oyentes!

Llegan las fiestas del Pilar.

Antes se veneraba a la Virgen por todos los pueblos de Aragón con diversos festejos, aunque también acudía mucha gente a Zaragoza, a la antigua Cesaraugusta, donde según la tradición se apareció la Virgen al apóstol Santiago el Mayor.

La campana de la Torre Nueva ya no anuncia el comienzo de las fiestas de Zaragoza. Ni siquiera tiene el protagonismo de antaño, aunque se instalara en una de las torres del Pilar. Ni se verán aquellas escenas típicas, que ahora nos parecerían surrealistas, de las gentes de los pueblos llegando a Zaragoza con una par de pollos vivos metidos en un cesto.

Pero saldrá la comparsa de gigantes y cabezudos.

Las de Zaragoza, son fiestas muy populares, como también lo son las de Calanda o las de Fraga, donde también saldrán los gigantes y cabezudos, y sonarán dulzainas y tamboriles, y habrá jotas, y se venerará a la Virgen…

Quizá la Virgen conceda a sus fieles milagros prodigiosos, como el famoso milagro de Calanda. Miguel Pellicer se encomendó a la Virgen después de que se le amputara una pierna y a la mañana siguiente la pierna la tenía en su sitio.

Y no son pocas las excelencias de Calanda, como dice la copla, además del melocotón:
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Viva Calanda que tiene
el Desierto en el Pinar,
el agua en los Fontanales
y la Virgen del Pilar.

También son numerosas las excelencias de Fraga: sus higos, su maza…, y sobre todo sus fiestas, tan populares o más que las de Zaragoza. Mucha culpa de ello tiene la Peña Fragatina.

Tampoco nos olvidamos del casi medio centenar de pueblos que por todo Aragón siguen celebrando fiestas y romerías en honor a la Virgen del Pilar: entre otros, Alquézar, Belver, Cantalobos, Castejón de Sos, Frula, Pomar, Puente de Sardás, Torla, Arcos de Salinas, Cedrillas, Manzanera, Mora de Rubielos, Mosqueruela, Sarrión, Fayón, Fréscano, Maluenda, Pedrola o Santed.

En otros lugares, en Ainielle, Fablo, Jabarella, Pedruel, San Felices de la Solana o Sasé, ya no suenan las campanas. Sus gentes emigraron.

Pero por cualquier punto de Aragón podemos disfrutar de las fiestas del Pilar, así que, vayamos de fiesta, y como decía Castán Palomar:

Suene, suene la dulzaina,
suene, suene el tamboril
y si le enfada algún “vaina”
que se esté en su cuchitril.
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12/10/07

Las corridas de pollos de Gelsa

*Los hermanos Ignacio y Javier Marco son herederos de la tradición pedestre de Gelsa
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Fiestas en honor de la Virgen del Buen Suceso


Durante el siglo XIX y principios del XX, prácticamente todos los pueblos de la Ribera Baja del Ebro organizaban corridas de pollos, siempre durante las fiestas de cada localidad y acompañadas de otros actos festivos.

En Gelsa las corridas se organizaban durante las fiestas en honor de la Virgen del Buen Suceso, entre el 7 y 10 de septiembre. La “corrida de pollos” era uno de los espectáculos típicos, imprescindible en las fiestas, como también lo era la música de dulzaina, que amenizaba el baile típico en la plaza, denominado la fritada, por tomar parte en él personas de todas las edades y clases. Igualmente ineludibles eran los gigantes y cabezudos, las corridas de vaquillas, los fuegos artificiales, los globos aerostáticos, las iluminaciones, las cucañas o los bailes generales, que atraían gran afluencia de forasteros.

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX destacaron los corredores locales Francisco Morellón, Miguel Falcón… En los años 20, Pascual Salvador y, especialmente, Florencio Loras, que venció en la mayoría de las carreras celebradas en esta década.

  • Septiembre de 1901
“En la corrida de pollos quedaron vencedores los hijos de esta villa, Francisco Morellón y Miguel Falcón”.
 
Programa de Fiestas de 1902
  • “Habrá música, dulzainas, gigantes y cabezudos, corridas de vaquillas, fuegos artificiales, bailes generales, globos aerostáticos, iluminaciones, cucañas corrida de pollos y otros espectáculos.
Programa de Fiestas en honor de la Santísima Virgen del Buen Suceso, del 7 al 10 de Septiembre de 1905
  • Día 10.- Corrida de pollos.
Programa de Fiestas en honor de la Santísima Virgen del Buen Suceso, del 7 al 10 de Septiembre de 1906

  • Día 9.- Corrida de pollos.
Programa de Fiestas en honor de la Santísima Virgen del Buen Suceso, del 7 al 10 de Septiembre de 1912
  • Banda que dirige Cipriano Ramos.
  • Día 7.- 12 h. repique de campanas, cabezudos y gigantes. Concierto; dirige la banda don Cipriano Ramos. A las 6 h. salve en la ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso. Fuegos. De 9 a 11 h de la noche, en la plaza Mayor, baile denominado de la fritada, alternando la banda y gaiteros.
  • Día 8.- A las cinco de la mañana, diana general por la banda y gaiteros, recorriendo las calles de la población. Conciertos, Rosario, fuegos, vaquillas, carreras de pollos, etc.
  • Día 9.- Desde las nueve de la mañana a las seis de la tarde, se correrán vaquillas de la acreditada ganadería de los señores de Vizara.
  • Día 10.- De dos a tres de la tarde carreras denominadas de «Pollos».
Programa de Fiestas en honor de la Santísima Virgen del Buen Suceso, Septiembre de 1913

  • Baile por los gaiteros y la banda.
  • Corrida pedestre.
Fiestas Mayores (Heraldo de Aragón, 17 septiembre de 1920)
  • Día 7.- Anunciaron el comienzo...Al mismo tiempo, la dulzaina y el tamboril y la banda de música de Murchante recorrieron la villa, llenando de alegría las calles.
  • Día 8.- Al amanecer, tocaron diana banda de música y dulzaineros.
  • Día 10.- Hubo corrida de pollos por la tarde.
Fiestas de la Virgen del Buen Suceso (Heraldo de Aragón, 16 de septiembre de 1922)
  • Día 10.- Por la tarde hubo una corrida de pollos con tres premios de 15,10 y 5 pesetas, respectivamente.
Fiestas de la Virgen del Buen Suceso. (Manuel Salvador, en Heraldo de Aragón, 21 de septiembre de 1923)
  • Hubo carreras pedestres en las que ganaron los premios Vicente Magén, de Montañana, Florencio Loras, de Gelsa, y Agustín Perú, de Mediana.
Fiestas de la Virgen del Buen Suceso. (Joaquín García en Heraldo de Aragón, 17 de septiembre de 1926)
  • Día 10.- A las cuatro hubo una carrera pedestre, resultando vencedores Pascual Salvador de primer premio, Julio Aznar y Vicente Labarta del segundo y tercero respectivamente. Los premios fueron entregados por la alcaldesa doña Florinda Royo y la hija del señor juez municipal, señorita Francisca García que presidían la corrida, consistiendo aquella en 15, 10 y 5 pesetas.
  • El Heraldo de Aragón, del 14 de septiembre de 1926, publicaba la fotografía de Pascual Salvador, vencedor de la carrera pedestre.
Fiestas de la Virgen del Buen Suceso. Septiembre de 1927 (La Voz de Aragón, 16 de septiembre de 1927)
  • Día 10.- A las tres de la tarde, se celebró la anunciada corrida de pollos, en la que el gran corredor de esta localidad, Loras, ganó por sexta vez el primer premio.
Programa de Fiestas en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso. Septiembre de 1928

  • Día 9.- A las cuatro de la tarde, gran carrera pedestre, con premios en metálico de 50, 25 y 10 pesetas para los tres primeros lugares.
Fiestas en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso, amenizadas por la banda de Encinacorba (El Noticiero, 14 de Septiembre de 1928)
  • Día 9.- De las tres a las cuatro de la tarde, gran carrera pedestre, ganando el primer premio Florencio Loras; segundo, Manuel Pérez; tercero, Alejandro Valenzuela, de Zaragoza.
  • Programa de Fiestas en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso. Septiembre de 1929
    Día 9.- De las quince a las dieciséis, se celebrará gran carrera pedestre, con adjudicación a los vencedores de un premio de 125 pesetas y otro de 50, pudiendo intervenir en ella corredores de fuera de la localidad.
Programa de Fiestas en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso, del 7 al 10 de septiembre de 1931

  • Día 9.- A las quince, corrida pedestre (8 vueltas desde la plaza a la ermita) adjudicándose tres premios de 100, 60 y 35 pesetas respectivamente a los que terminen la carrera por el orden correlativo de llegada a la meta, y gratificación de 5, 7 y 10 al primero que llegue a la meta en cada una de las tres primeras vueltas.
  • Día 10.- A las quince, segunda carrera pedestre para los vencedores de esta villa (4 vueltas desde la plaza a la ermita), concediéndose tres premios de 25, 15 y 10 pesetas, respectivamente, y una gratificación de 2, 3 y 5 pesetas, respectivamente, al que llegue a la meta en cada una de las primera vueltas.
Programa de Fiestas en honor de Nuestra Señora del Buen Suceso. Septiembre de 1934
  • Día 10.- A las tres de la tarde, se celebrará una carrera pedestre, en la que tomarán parte todos los corredores que lo deseen, tanto del pueblo como forasteros, adjudicándose premios de 75, 50 y 25 pesetas, respectivamente.

Por Celedonio García

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28/9/07

MEQUINENZA. Jesús Moncada, Premio de las Letras Aragonesas


Viernes, 22 de abril de 2005
Colaboración leída en el programa “Hoy por hoy” de Radio Zaragoza, dirigido por David Marqueta

¡Hola, amigos!

Mequinenza es la única población zaragozana de la comarca del Bajo Cinca. Está ubicada en la margen izquierda del río Ebro, mirando al Segre. A poca distancia recibe las aguas del Cinca, en el denominado “Aiguabarreig”.

La villa actual se construyó en los años sesenta; la vieja pereció inundada por el embalse de Ribarroja; otra presa, dedicada a la producción de energía eléctrica, la de Mequinenza, da forma al conocido “Mar de Aragón”.

En lo alto, por encima de los restos fantasmagóricos del poblado que antaño protegió, y señoreando el pueblo nuevo, se alza el castillo, construido en el siglo XIV sobre una fortaleza árabe.

Según la leyenda, en el castillo cometería sus fechorías el terrible y cruel conde Artal.
Mequinenza se ha convertido en un magnífico destino turístico para los amantes de los deportes náuticos.

Esta práctica deportiva surgió a principios del siglo XX, en el marco de las fiestas patronales de septiembre, en honor de Santa Agatoclia o Agatolia, y en el Ebro como escenario. En aquella época, infinidad de espectadores se situaban junto a la denominada playa del Ebro para contemplar las regatas de lanchas.

Otros festejos se organizan para Santa Águeda y dos días antes se comen las típicas “cocas” de San Blas.

También veneran a Santa Bárbara, patrona de los mineros, aunque las minas de lignito se fueron abandonando.

Jesús Moncada, prestigioso escritor, hijo de la localidad, ha plasmado en sus narraciones y novelas muchas historias de su tierra. La extracción del carbón y el tráfico de navatas y “llaguts” por el Ebro fueron escenas cotidianas hasta la Guerra Civil. Así lo refleja en Camí de sirga.

El suceso que protagonizaría Victoriano Teixidó, apodado “Pregoné”, voz pública de Mequinenza, el 25 de agosto de 1877, en la Vall Comuna, y su posterior ajusticiamiento público en las orillas del río Segre, fue otro tema de inspiración en su Estremida Memoria.

El pueblo es nuevo, pero las tradiciones, los recuerdos y la esencia o la fama permanecen, como dice la copla:

Per a figues, Ribarroja,
per a finestres, Ascó,
per a xiquetes boniques,
Mequinensa i Escatró.
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23/6/07

PINA DE EBRO. El Toro de San Juan

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Foto: C. García
Viernes, 24 de junio de 2005
Colaboración leída en el programa “Hoy por hoy” de Radio Zaragoza, dirigido por David Marqueta, durante la entrevista al alcalde de Pina D. José Zumeta

¡Hola, amigos!
San Juan ha llegado. Antaño, como canta Labordeta, los segadores bajaban del Pirineo a la tierra llana:

Ya llegó la sanjuanada
¡ojalá que no llegara!,
se han marchado mis amores
a segar a la ribera…
En la noche de San Juan se celebra la fiesta del agua y del fuego. Es la noche mágica por excelencia.
En Pina de Ebro también conservan un ritual típico de las fiestas solsticiales ibéricas, el culto al toro. A mediados del siglo XIX, los mayordomos organizaban el denominado “alarde de San Juan”. La procesión o “alarde” iba encabezada por el “toro de sogas”, un toro bravo engalanado y amarrado por dos sogas o maromas.
La imagen del Santo iba custodiada por los sargentos con alabardas y los abanderados, y a su alrededor danzaba una cuadrilla de moros y cristianos. Se representaban pantomimas y se cantaba:Matutes de Pina,matutes seránque llevan al torodelante de San Juan.
En Pina, además, veneran a San Antón, con hogueras; a San Blas, con dance; a San Gregorio, con romería, y a la Virgen y San Roque, en sus fiestas mayores.
En el casco antiguo podemos contemplar un conjunto urbano típico. Destaca la iglesia parroquial de Santa María y el convento de los franciscanos. Una copla resume lo más famoso:
Cuatro cosas tiene Pina
de fama en el mundo entero,
las chicas, la plaza
los bizcochos y el paseo.
Joaquín Costa recogió varias expresiones de las tierras meridionales de la provincia de Huesca. Cuando soplaba viento del valle del Ebro se decía:
El “aire de Pina, llena la badina”, o, “aire de Pina, lluvia fina”.
Un personaje popular, posiblemente inventado, fue la Lucía de Pina. Realizaba algunos hechos prodigiosos:
“La Lucía de Pina, meaba a un lado del río Ebro y llegaba al otro”.
Se decía para dejar mal a las chicas, pero la copla las pone en su lugar:
Una muchacha de Pina
y otra de Bujaraloz,
se jugaron la hermosura
y la de Pina ganó.
Todavía permanece el recuerdo de la barca.
Me despido de la barca
y adiós le digo al barquero
que ya está llegando el puente
que soñaba Pina de Ebro.
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31/5/07

Origen de algunas fiestas

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Cincomarzada de Zaragoza (Foto: C. García)
Publicado en la revista Gaiteros de Aragón, Nº 11. Invierno 1997

Celedonio García Rodríguez

En las Siete Partidas de Alfonso X se clasifican tres tipos de fiestas: las que celebra la Santa Iglesia, las que mandan guardar los emperadores y los reyes por honra de sí mismos y las llamadas ferias, que son de provecho común a los hombres.
Las fiestas religiosas, a su vez, surgieron por diversos motivos: en acción de gracias a los santos benefactores por la finalización de sequías, plagas o epidemias (San Gregorio, San Sebastián, San Roque...); por apariciones; por acciones milagrosas; por la posesión de reliquias del santo; por tener alguna relación personal con la población, etcétera.
No podemos olvidar algunas fiestas universales por el patronazgo que ejercen sobre determinados oficios (una de las más tradicionales es la de San Isidro, patrón de los labradores), o por incorporar rituales de origen pagano: Santa Águeda, Carnaval o San Juan.
Alberto Faci (Aragón, reyno de Christo y dote de María SSma. 1739) nos aporta numerosas leyendas y milagros que dieron origen a multitud de fiestas de Aragón. En esta ocasión hemos bebido de otras fuentes para aportar los datos que transcribimos.
Todas las fiestas no han conservado su fecha originaria, la incompatibilidad con las faenas agrícolas, la climatología desapacible, la despoblación y, en general, los cambios de hábitos sociales han influido en la alteración de las fechas tradicionales.
Purujosa, antes de que se quedara despoblada, ha modificado en varias ocasiones sus fiestas. A finales del siglo pasado se celebraban en torno al 8 de septiembre, en honor de Ntra. Sra. de Constantín, San Ramón Nonato y San Roque; desde 1855 no se festejaban en sus respectivos días, año en que el cólera sembró la desolación en aquella villa. Según la tradición, el culto a la Virgen de Constantín data del siglo IV, debido a que el emperador Constantino pasó por el término dando una considerable limosna para el culto a la Virgen de la Cueva, así denominada por haberse aparecido en una cueva. A partir de entonces la Virgen tomó el nombre de aquel restaurador del catolicismo, perdiendo por apócope la última vocal.
El cambio de las fechas de las fiestas no se ha hecho siempre con el beneplácito de todo el mundo. Un ejemplo se dio en Urriés cuando en 1904 el Ayuntamiento, con la conformidad de todo el vecindario, decidió trasladar la fecha de sus fiestas del 4 de diciembre al 29 de septiembre. Esta decisión no gustó a algunas personas y se recurrió al gobernador. Uno de los disconformes con el cambio fue el párroco de Pradilla de Ebro, nacido en Urriés, que escribió una carta argumentando, en contra de la decisión, que el origen de la fiesta se remontaba a tiempos antiquísimos; había oído a sus abuelos que desconocían su origen y habían recibido las fiestas de generaciones pasadas, sin duda debido a haber sido librados de alguna tormenta que amenazó de asolar la campiña de dicho pueblo.
En Borja se dispuso en el año 1652 o 1654 celebrar una fiesta en honor de San Roque, ya que en esa fecha terminó por completo una enfermedad que se había extendido por todo Aragón y provocó la muerte a más de trescientas personas de esa ciudad.
En Malón tenía lugar una fiesta a finales de marzo o principios de abril en recuerdo del año 1602, fecha en la que sus habitantes, cubiertos con trajes de penitencia por una sequía, fueron al Santuario de Misericordia de Borja. El Cristo sudó sangre y llovió.
Abundantes son, igualmente, las fiestas surgidas por el cumplimiento de votos, aunque muchas se limiten a cultos religiosos. La ciudad de Huesca hizo en 1616 un voto y desde entonces se celebra en la iglesia parroquial de San Pedro el Viejo la fiesta en honor de las Reliquias de los Santos Justo y Pastor, a la que asisten los Cabildos Municipal y Catedral.
Otra fiesta conmemorativa se celebraba en Tauste el día 8 de mayo, festividad de la Aparición de San Miguel Arcángel, en recuerdo de un voto que hicieron los antiguos taustanos en el siglo XV, en agradecimiento por haber desaparecido en aquel día la plaza de langosta que destruía las cosechas. El voto consistía en un ayuno absoluto, que abarcaba desde los niños recién nacidos hasta toda clase de animales y ganados, comenzando a las doce de la noche y terminando el día siguiente, después de entrar en la iglesia la solemne procesión que recorre las calles de la villa.
El culto a las reliquias también ha dado origen a numerosas fiestas. Los deseos de los turiasonenses por poseer una reliquia de San Atiliano, obispo de Zamora, Patrón e hijo ilustre de Tarazona, se vieron cumplidos en 1646 gracias a las recomendaciones de altos personajes del Reino. La anhelada reliquia, consistente en un hueso del brazo derecho del Santo, fue entregada a Tarazona el día 8 de agosto y por tal motivo hubo fiestas extraordinarias que duraron veinte días, hasta su traslado al templo catedralicio el día 28, festividad de San Agustín.
En Ayerbe cambiaron de patrona en 1549; hasta entonces se veneraba a Santa Bárbara, pero en esta fecha trajeron una reliquia de Santa Leticia desde Roma.
Las fiestas de Jarque, denominadas del "Copón Robado", se celebran el tercer domingo de septiembre desde el año 1630, fecha en que dos hombres desalmados penetraron por la noche en la iglesia parroquial de esta villa, llevándose consigo la custodia con la sagrada forma; pero sucedió que, al llegar al mojón de este pueblo con el de Aranda, tuvieron que dejarlo en el suelo porque notaron que la tierra temblaba y parecía querer abrirse, quedando ellos inmóviles y como enclavados en el suelo. Según otra versión, al llegar los ladrones a la ermita de San Sebastián, a dos kilómetros del pueblo, un poder sobrenatural les impedía la marcha y convencidos entonces del horrendo sacrilegio que habían cometido, prometieron confesar su pecado en Aranda.
En Leciñena se venera a la Virgen de Magallón tras su aparición en 1283 en los montes del municipio, según la tradición. Uno de los festejos típicos era la "llega"; los mozos recogían con una galera, tirada por las mejores mulas del pueblo, el grano que los devotos entregaban para el sostenimiento del culto y conservación del Santuario. En tiempos pasados el gremio de cereros de Zaragoza entregaba gratuitamente toda la cera que se consumía en el Santuario. La víspera de la fiesta se iba a recogerla con la "galera de la Virgen" y a la vez traía una comisión del gremio para hacer la entrega y unirse a la "llega". Se cuenta que al regresar un año se encontraron con una riada tan grande en el río Gállego que nadie podía pasar. Después de estar horas esperando y como no aminoraba el caudal, el mozo mayor que guiaba la galera dijo: ¡Adelante, la Virgen nos protegerá para no faltar ni la cera, ni dejar de acudir a la "llega"! Entraron las mulas en el río y a medida que pasaban descendía la corriente, ante el asombro de la gente que se encontraba en las orillas; al salir la galera, sanos y salvos las personas y las caballerías, volvió con más ímpetu y caudal la corriente.
Más reciente fue la aparición de la Virgen del Monte Santo en Villarluengo. Un pastor la encontró en el siglo XV cerca del pueblo, en un cabezo que desde entonces es Monte Santo.
La tradición recoge otra historia milagrosa que aconteció a la talla del Santo Cristo de los Milagros, patrón de Binéfar, profanada por las huestes francesas que asolaron esta villa en el año 1640. Los soldados arrancaron la citada imagen del altar mayor de la iglesia parroquial y la arrojaron a la hoguera. No llegó a quemarse y entonces fue arrastrada, pero la imagen del Cristo no pasó la linde de este termino municipal con el de Monzón, a pesar de los esfuerzos realizados, incluso ayudándose de tracción animal. Un capitán de aquella horda, conmovido ante el hecho sobrenatural, ordenó que fuera restituido a la iglesia.
En 1916 se trasladó la fiesta de la Reliquia de Ontiñena, fundada por el obispo de esta villa D. Ignacio Ramón de Roda, que se celebraba el 16 de julio. El Ayuntamiento, haciéndose intérprete del sentir popular, acordó con ausencia del cura, pero de conformidad con la casa de Roda, encargada de sufragar los gastos, que se trasladase al día 8 de septiembre, con el mismo nombre de "Fiesta de la Reliquia" y con los usos y costumbre que estableció su fundador. Como era natural entre las gentes apegadas a la tradición, se produjo algún revuelo, aunque muchas veces se había escuchado una frase que recogía el sentir popular: "¿Quién demonio traería esta fiesta en tiempo tan atareado?".
En Graus se instituyeron las fiestas de la Santa Cruz en 1399 porque Vicente Ferrer, a su paso por la villa, hizo entrega de un crucifijo.
Con frecuencia se repite en varios lugares la misma leyenda; así, la historia del Cristo de Calatorao se cuenta igualmente en Lanaja (Cristo de Berdún) y del Santo Cristo de Alcolea de Cinca.
Todavía podríamos continuar narrando el origen de muchas fiestas, unas documentadas históricamente y otras perpetuadas por la tradición (el Santo Milagro de La Vilueña, San Jorge en Huesca, la Virgen del Pilar en Zaragoza, la Santa Cruz en Aínsa o los Corporales de Daroca, por citar algunas). Una de las fiestas populares, surgida por un hecho histórico y que en su momento tuvo importante repercusión en otras poblaciones aragonesas, es la Cincomarzada de Zaragoza, que se remonta al 5 de marzo de 1838.