24/2/15

Las mujeres de Lanaja marchan a pedir pan al gobernador

¡¡Sin pan, sin pan, sin pan!!
Y trabajar

500 mujeres de Lanaja (Huesca)...

El 25 de febrero de 1915 las mujeres de Lanaja marcharon a Huesca para pedir pan al Gobernador

La prensa nacional se hizo eco de la marcha emprendida por las mujeres de Lanaja


Celedonio García Rodríguez

Pasan los años y todavía recuerdo vagamente el comienzo de un romance grabado en un cassette que mi tío nos ponía cuando viajábamos en su coche, allá por los años setenta: “¡Sin pan, sin pan, sin pan! 500 mujeres de Lanaja (Huesca) fueron a pedir pan al gobernador…”.

A comienzos de la segunda década del siglo XX, las protestas y alteraciones de orden público se extendieron por todo Aragón, ante la angustiosa situación que atravesaba el pueblo, pidiendo pan y trabajo. En el Alto Aragón las movilizaciones populares cobraron fuerza en torno al proyecto de Riegos del Alto Aragón, acelerada por la crisis en el campo y acentuada por la pertinaz sequía y la subida de los precios.

A mediados de marzo de 1913 la prensa nacional se hacía eco de los rumores alarmantes que llegaban de Lanaja, y para prevenir alteraciones de orden público el gobernador envío quince parejas de la Guardia Civil. Una Comisión de Lanaja se desplazó a Huesca para protestar por la exagerada confusión atribuida a informes equivocados de la policía. Sin embargo, en Almudévar las mujeres recorrían las calles de la población pidiendo la dimisión del Ayuntamiento y los trabajadores proponían declarar la huelga general.

Desde diferentes lugares las mujeres tomaban toda clase de iniciativas. A comienzos de junio del mismo año, las de Lanaja, Almudévar y otros pueblos de la provincia remitían 800 tarjetas postales a la reina Victoria solicitando su intercesión a favor de la solución del Proyecto de Riegos del Alto Aragón.

Al poco tiempo, en Lanaja, por acuerdo unánime del párroco, Ayuntamiento y Centros Obrero y Agrícola, se designó el día 3 de enero para celebrar una fiesta en acción de gracias por la aprobación definitiva del anhelado Canal. Pero en 1915 la miseria se iba acentuando por los pueblos monegrinos y de comarcas próximas. Las mujeres de Lanaja decidían acudir a la capital altoaragonesa para presentarse ante el gobernador y pedirle que se interesase por resolver la situación insostenible y angustiosa. Por su parte, las Sociedades obreras mantenían constantes reuniones para acordar las acciones que tomar ante la impasibilidad del Gobierno. 




La Vanguardia 28 de febrero de 1915

La noticia se hizo hueco en la prensa nacional. El 25 de febrero de 1915 las mujeres de Lanaja llegaban a Huesca para pedir a gobernador que recabase del Gobierno el comienzo de las obras de los Riegos del Alto Aragón. Cada periódico lo contaba a su manera. Según El Imparcial, El Heraldo de Madrid y La Época, llegaron unas 50 mujeres por la noche, en el tren correo, y al día siguiente se esperaban más grupos de mujeres de Almudévar y de otros pueblos. El semanario Españ” y La Correspondencia de España se extienden en la noticia, señalando que son 500 las mujeres que habían ido a Huesca, recorriendo los 50 kilómetros de Lanaja a Huesca a pie, acompañadas de sus hijos. Como las mujeres carecían de recursos, el gobernador decidió costear el hospedaje. Las esposas del senador Escuer y del Ingeniero Severino Bello acompañan a las mujeres de Lanaja por las calles.

En realidad fueron 52 las mujeres de Lanaja que recorrieron los 50 kilómetros en cinco carros, algunas con sus hijos.

Al día siguiente se esperaba la llegada de las mujeres de Almudévar, Almuniente, Berbegal, Robres y Torralba para acudir todas juntas en manifestación hasta el Gobierno civil y entregarle el mensaje al gobernador. Sin embargo, siguiendo órdenes del gobernador, las mujeres “canalistas” de Lanaja fueron obligadas a salir a las afueras de la población, llevándolas a la entrada de la carretera de Grañén, donde los agentes de policía les dijeron que tenían que regresar a su pueblo. Las mujeres protestaron, alegando que el gobernador se había ofrecido a recibirlas y en aquel lugar permanecieron hasta las tres de la tarde, junto a las mujeres de los otros pueblos y custodiadas por la Guardia Civil. Sólo se permitió que una Comisión visitara al gobernador, pero evitaron que las mujeres se manifestaran pidiendo pan y trabajo para los obreros. A las tres de la tarde el gobernador dispuso que en dos carruajes de servicio público fueran llevadas las mujeres de Lanaja a su pueblo.

El periódico El Porvenir criticó la actuación del gobernador, defendiendo a las mujeres de Lanaja y por tal motivo fue denunciado. Los autores que en sus críticas calificaron el hecho de “polacada”, “desafuero” o “atentado a la hospitalidad” fueron procesados. El incidente también indignó a las Sociedades obreras y, reunidas en Selgua, acordaron protestar por lo ocurrido con la manifestación de mujeres de Huesca y declarar la huelga de obreros del campo, adoptando una actitud de resistencia pasiva.

En las páginas de El País se consideraba un gran atropello que se impidiera protestar a las 50 mujeres de Lanaja y que de madrugada, con cinco grados bajo cero, el gobernador las hiciera levantar con sus criaturas y fueran llevadas, con parejas de la Guardia Civil, a las afueras de la población para que no entraran. Igualmente, publicaba un telegrama en este sentido, dirigido al Sr. Ossorio y Gallargo, diputado de la zona, para que hiciera presente al ministro “la indignación que el desafuero del poncio había producido”. Firmaban el telegrama Agustín Nilella, presidente del Cículo de Obreros de Lanaja; José Garcés, de Berbegal; por las mujeres de la zona, Roberta Calasanz; Juan Escanero, secretario de la Sociedad Agraria de Sariñena, y Martínez Lafuente, entre otros.

La polémica se acentuó tras la actuación del gobernador y El País reproducía un amplio artículo publicado por El Porvenir, diario independiente de Huesca, y la protesta enviada por José Garcés, alcalde de Berbegal, al Ministro de la Gobernación.

Las mujeres habían pedido a Manuel Bescós, impulsor del proyecto de los grandes Riegos del Alto Aragón, que las acompañara ante el gobernador. Bescós había sido buen amigo de Joaquín Costa y en 1914 se había presentado a las elecciones de diputados como candidato del partido agrario-canalista por el distrito de Sariñena, aunque sería derrotado por J. Alvarado, el candidato liberal, a pesar de que su campaña electoral despertó entusiasmos populares, como reflejaba esta copla.

“Señor Bescós le saludo

con entusiamo y placer

porque sé que si podéis

canal llegaréis a hacer”. 

El gobernador, interesado en conocer quiénes eran las instigadoras de este viaje, recibieron la siguiente respuesta de las mujeres najinas:

“Señor, nos ha traído ante usted el hambre”.

Texto publicado en el Programa de Fiestas de San Mateo, Lanaja 2013
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En el siguiente enlace se puede escuchar la canción "Sin pan", que hace referencia a Lanaja, interpretada por Francisco Curto:
https://www.youtube.com/watch?v=zsgt9tYQ0bg
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19/2/15

José Antonio Adell presentó en Zaragoza su última novela "La huella del Santo Grial en Aragón"


El autor, José Antonio Adell, acompañado de Celedonio García. Foto: Editorial Pirineo

Presentación de "La huella del Santo Grial en Aragón", novela histórica de José Antonio Adell

Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza
Martes 17 de febrero de 2015
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Fray Aimerico y fray Ponce, monjes del monasterio de San Juan de la Peña, reciben en el año 1105 el encargo de buscar en la biblioteca y archivo del cenobio toda la documentación que encuentren sobre el Santo Grial, que se custodia en dicho lugar, y relatar la historia de esta sagrada reliquia. El obispo de Huesca, Esteban, y el rey Alfonso I manifiestan gran interés en conocer el resultado de sus investigaciones. Los monjes sólo disponen de un plazo de nueve meses para entregar el manuscrito que recopile esta información. Sin embargo, por las noches, amparándose en la oscuridad y el silencio, ocurren hechos extraños en la biblioteca. Los descubrimientos son sorprendentes. Inician su crónica desde el mandato de San Lorenzo a Precelio para que entregue el Santo Cáliz a los cristianos de Osca hasta su ocultación en diversos lugares pirenaicos en la invasión sarracena. En el nuevo condado aragonés, que luego se convertirá en reino, es necesaria esta importante reliquia de la cristiandad. El autor elabora de forma novelada, aunque apoyado en diferente documentación, el posible peregrinaje del Santo Grial por tierras aragonesas, una historia legendaria que va intrínsecamente unida a los orígenes de la cristiandad en este territorio.