31/12/16

Julián Salillas, el corredor de Lanaja

HISTORIA DEL ATLETISMO ARAGONÉS

Farlete (17-8-35): 1º Julián Salillas, de Lanaja (3º por la derecha); 2º Francisco Pardos, de Fuentes de Jiloca; 3º José Romeo, de Zaragoza; 4º Vicente Buisán; de Zaragoza; 5º Joaquín Callao, de Valdealgorfa.

Publicado en el programa de Fiestas de Lanaja del 2006 en honor a San Mateo

Celedonio García Rodríguez y José Antonio Adell Castán

Desde el siglo XIX las carreras pedestres fueron muy populares por todo Aragón. Se denominaban “corridas de pollos”, por ser estas aves de corral el premio que se otorgaba a los vencedores. Normalmente, el vencedor recibía tres pollos, el segundo clasificado dos y el tercero uno. Se organizaban durante las fiestas patronales o de cofradía, en un ambiente festivo. Con este nombre se programaron en las fiestas de San Mateo de los últimos años del siglo XIX y en los primeros años del siglo XX.

Corrida de pollos de Lanaja (23-09-2006) en homenaje a Julián Salillas. Foto: Celedonio García

La carrera de Lanaja

Era uno de los festejos más típicos y pintorescos de las fiestas de Lanaja. Así lo reflejan las crónicas de la época. El Heraldo de Aragón de 1917 decía: “En la carretera de Alcubierre se celebró una gran corrida pedestre, que presenció el pueblo en masa, y otra gran carrera de ciclistas”.

La carrera transcurría desde los olivares de Bastaras hasta el Saso. En otras ocasiones la prueba se disputó en la era de Bastaras o la del “Dedudo”.

Acudían los mejores corredores de la comarca (Ángel Maza, de Robres, o Antonio Elbaile, de Lalueza) que competían con los locales Antonio Sánchez “Pozán” y “Garraseca”.

En los años veinte los corredores de Lanaja mantenían gran rivalidad con los de Alcubierre, especialmente con “Cañete”. En aquellos años, para romper esta competencia, llamaron a los dos corredores más famosos de Aragón, los hermanos Dionisio y Vicente Magén, afincados en Montañana.

Una crónica del periódico El Día de 1923 reflejaba el ambiente de la prueba: “Durante las fiestas, ha llamado poderosamente la atención del vecindario el festival atlético organizado por los señores Lorda, Villagrasa y Gazol. Más de cuatro mil personas se congregaron con este motivo, abundando mucho el sexo bello y asistiendo las autoridades locales. Como principal número del festival, estaba anunciada una carrera de 10 kilómetros en pista (80 vueltas)”.

Los premios pasaron a ser en metálico y en la comarca pueblos próximos surgió una nueva generación de grandes corredores, algunos de los mejores de España: Antonio Gracia, de Salillas, que pertenecía al club Español de Barcelona; Eugenio Pérez y Valentín Rodellar, de Grañén; Ángel Mur, de Selgua; Ignacio Latorre, de Santalecina, o Bautista Peralta, de Sariñena. Tampoco podemos olvidar al popular “Sabatino”, que, aunque casi siempre llegaba el último, ofrecía divertidos espectáculos grotescos. Estos corredores disputaban los premios a afamados corredores procedentes de otros lugares de Aragón y de Cataluña: el olímpico Dionisio Carreras, Alejandro Pérez, Clemente Góez, Mariano Doñate o el campeonísimo catalán Salvador Tapias.

En Lanaja surgieron nuevos corredores en las décadas de los años veinte y treinta, entre otros, Julián Castillo, Amalio Oliver, Hipólito Zamora o los hermanos Amelio y Elías Vived. 

Julián Salillas, “el Simpato”

Julián Salillas, "el Simpato"
Entre todos los corredores najinos, el más destacado ha sido Julián Salillas, conocido con el apodo de “Simpato”.

Julián Salillas participó en todas las carreras de la comarca y también en las de Lanaja durante los años treinta. Aunque los corredores participantes eran de un gran nivel, Salillas consiguió vencer en Lanaja en 1930 y obtuvo puestos de honor en años sucesivos.

Pronto se fijaron en él por sus extraordinarias cualidades físicas y fue captado por los clubes atléticos. Muy pronto destacaría en competiciones nacionales. En el Campeonato de España de Maratón de 1933, celebrado el 9 de enero en Barcelona, Aragón volvería a triunfar por partida doble, con victoria individual y por equipos. En realidad, los cuatro primeros clasificados eran aragoneses, como lo había hecho en la edición anterior, aunque el tercer clasificado, Antonio Gracia, natural de Salillas, pertenecía a la federación catalana. El vencedor fue Alejandro Pérez y el segundo puesto lo ocupó Julián Salillas.

Julian Salillas encabezando el Campeonato de España de Maratón celebrado en Barcelona en 1933. Le siguen los también aragoneses Alejandro Pérez, de La Cartija Baja, y Antonio Gracia, de Salillas.

El corredor de Lanaja se consagró como uno de los mejores corredores españoles de la época, pero se prodigó poco por las competiciones federadas. Como otros muchos corredores, prefería participar en las carreras pedestres de los pueblos para optar a los premios en metálico. Sin embargo, estas pruebas estaban prohibidas por la Federación de Atletismo. Paco Alonso, entrenador seleccionador aragonés de los atletas de fondo reflejaba la situación de los atletas aragoneses, entre ellos Julián Salillas, en el siguiente comentario que se publicó en La Voz de Aragón el 2 de junio de 1933:

“Por la prensa nos hemos enterado de la proezas que realizan en la actualidad algunos atletas aragoneses en las numerosas carreras pedestres que organizan todos los años en algunos pueblos de nuestra región, con motivo de las fiestas en honor del patrón respectivo.

Por ejemplo, en la que se ha celebrado recientemente en el pueblo de Peñaflor hemos leído con gran sorpresa que nuestro gran campeón de España de Maratón de 1932, Victoriano Pérez, de La Cartuja Baja, se ha clasificado primero en una prueba de 12 kilómetros, venciendo a sus compañeros Gerardo Aznar, de Moyuela, reciente vencedor de la VI Vuelta a Zaragoza, y a otro maratoniano de gran calidad, como Julián Salillas, de Lanaja, clasificado en segundo lugar en la última Maratón celebrada en Barcelona el pasado año.

Nada tendría de particular esto de correr en los pueblos de la región, si no causase muy mal efecto que al publicar los resultados de las pruebas se indique los premios en metálico ganados por los vencedores, ya que, como nadie ignora, un corredor a pie no puede percibir ningún premio en metálico, porque entonces se les consideraría como ‘profesional’. Y ello, si llegase a oídos de los componentes de la Federación Española de Atletismo, traería consigo, sin pérdida de tiempo, una descalificación inmediata.

(…) Por si esto fuera poco en el mismo pueblo de Peñalba se celebró al día siguiente de la prueba a que hacemos referencia otra de la misma índole, y si se quiere con mayor cantidad de premios en metálico, que también fue ganada por el actual campeón de España de Maratón, seguido de Julián Salillas, de Lanaja, y el tercero fue un corredor catalán, de la provincia de Lérida”.

Julián Salillas participó en muy pocas competiciones federadas, aunque en todas ellas obtuvo extraordinarios resultados. En 1935 se clasificó en segundo lugar en la prestigiosa “VIII Vuelta a Zaragoza”, vistiendo la camiseta del C.D. Amistad. Llegó a meta por detrás de Clemente Góez.

En febrero de 1936 la Federación Aragonesa de Atletismo estaba formando el equipo que representaría a Aragón en el Campeonato de España de Cross, que se iba a celebrar el 8 de marzo en Madrid. Ya había seleccionado a algunos atletas, todos ellos conocidos en Lanaja por ser corredores habituales en la carrera pedestre de San Mateo, (Alejandro Pérez, de La Cartuja Baja; Clemente Góez, de Garrapinillos; Valentín Rodellar, de Grañén; Francisco Pardos, de Zaragoza, o A Guillén), pero faltaban dos corredores para completar el equipo. Por este motivo, para el primero de marzo convocó a participar en una prueba de selección a los siguientes atletas: Jesús Sus, de Gurrea de Gállego, Jerónimo Monje, Alejo Romeo, P. Pérez, Rodolfo Antón y Julián Salillas.

La carrera de 10.500 m. se disputó por el Cabezo Cortado de Zaragoza; venció Antón, seguido de Monje y de Salillas. El corredor de Lanaja, sin ninguna duda, tenía calidad suficiente para representar a Aragón, pero se había jugado su selección en una única prueba y quedó fuera.

De Julián Salillas se cuentan muchas anécdotas, una relacionada con un guardia. Estaba “el Simpato” y otro cazando cuando les dio el alto un guardia; el compañero de Julián Salillas no corría mucho, pero Julián entretuvo al guardia dando vueltas alrededor de una balsa y cuando el otro ya se había ido echó a correr sin ningún problema.

Retos y apuestas

Durante estos años, la presencia de Julián Salillas fue la gran atracción de la carrera pedestre de Lanaja. Después de la guerra acudió a Lanaja una nueva generación de corredores y se hicieron famosos los retos y apuestas que se disputaron en esta villa. Una apuesta tuvo como protagonista a Alberto Murillo, de Leciñena, que corrió contra un caballo; el caballo derrotaría al atrevido corredor.

En 1955 Pedro Sierra, de La Puebla de Híjar, y Manuel Blasco, de Urrea de Gaén, compitieron contra un tractor; corrieron unos 28 kilómetros a relevos. Sierra realizó unos 18 kilómetros y Blasco el resto. El tractor era un Lanz, de los primeros que hubo en la localidad. Se preparó un redondel yendo el tractor por fuera y los corredores por dentro. Al final venció el tractor, pero Sierra y Blasco fueron largamente ovacionados.

Aquel mismo año, Enrique Pamplona, iba en tercer lugar, puesto que ya no le quitaba nadie, y quiso hacer una “gracia”; se paró, diciendo que ya tenía asegurado el tercer puesto, cogió el botijo del agua y lo dejó caer. Todo el pueblo le abucheó y después, cuando fue a cobrar, el cura, que era el organizador de la prueba y el que pagaba, no le entregó el premio.

Otro año Sierra corrió contra varios mozos del pueblo que se iban relevando, dando una vuelta cada uno. En esta ocasión sí que vencería el bravo corredor de La Puebla de Híjar.
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Han pasado más de ochenta años de que el aragonés Alejandro Pérez se proclamara brillantemente Campeón de España de Maratón y la Federación Española de Atletismo todavía no ha restituido su descalificación

 HISTORIA DEL ATLETISMO ARAGONÉS



Alejandro Pérez finaliza brillantemente el Campeonato de España Maratón de 1935 en el encharcado recorrido por las calles de Barcelona, mejorando el anterior récord nacional establecido por Dionisio Carreras. Foto: Claret 


Celedonio García Rodríguez

Favio Arévalo publicaba en Las 2 Orillas el pasado verano un artículo titulado “La corona póstuma del campeón olímpico Jim Thorpe” del que extraemos las siguientes líneas.

“En los JJOO de Estocolmo en 1912, Jim Thorpe, llamado el gigante indio de Carlisle, fue el ganador contundente de las pruebas de decatlón y pentatlón, títulos que solo serían posibles para el atleta más completo de los juegos. Desafortunadamente apareció en una foto en un periódico sensacionalista con un equipo profesional de béisbol. Fue acusado de ‘profesionalismo’ y por lo tanto sancionado por el Comité Olímpico Internacional, despojándosele de sus títulos olímpicos, y se entregaron sus medallas a los atletas que habían quedado en las siguientes posiciones; éstos a su vez renunciaron a ellas como gesto de admiración por el verdadero y legítimo campeón.

El atleta estadounidense no superó jamás esta pérdida. Hasta su muerte en 1953 se la pasó casi 40 años reclamando el reconocimiento de sus títulos olímpicos, logrados según él con legitimidad. Pero este reconocimiento solo le llegó 30 años después de su muerte en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 cuando sus nietos y herederos recibieron de Juan Antonio Samaranch las dos medallas que le habían sido retiradas”.

Primeros clasificados en el Campeonato de España de Maratón celebrado el 8 de enero de 1933 en Barcelona. Los cuatro primeros clasificados y el sexto fueron aragoneses. En la foto, de izquierda a derecha, Julián Salillas, de Lanaja (2º); Alejandro Pérez, de La Cartuja Baja (1º), y Antonio Gracia, de Salillas (Huesca) (3º). Por detrás el también aragonés José Romeo (4º). En sexta posición finalizó Alfredo Martínez.

Alejandro Pérez, un joven zaragozano del barrio de La Cartuja Baja, conquistó por segunda vez el título nacional de Maratón en 1935. Ya se había proclamado campeón de España en 1933 y en el podio le habían acompañado otros dos aragoneses, Julián Salillas, de Lanaja, y Antonio Gracia, natural de Salillas, pequeñas población altoaragonesa, aunque vestía la indumentaria de la selección catalana.

Alejandro Pérez venció rotundamente en el IV Campeonato de España de Maratón celebrado en 1935, batiendo el récord de España de la especialidad, que poseía el también aragonés Dionisio Carreras, natural de Codo, con un tiempo de 2 h. 50 m. 56 s. Pérez paró el cronómetro en 2 h. 42 m. 18 s. En segundo lugar se clasificó el catalán Juan Font, de la Unión Atlética Nurmi, realizando 2 h. 43 m. 14 s., que también era record de Cataluña.

En el reparto de premios un espectador, según las crónicas, acusó a Alejandro de ser Victoriano y de haber usurpado el nombre de su hermano al estar él descalificado por “profesionalismo”. La U. A. Nurmi presentó una reclamación y la Federación catalana suspendió la adjudicación del título nacional al ganador.

Finalmente, la Federación decidió excluir al aragonés de la competición. La duda que nos queda es el motivo exacto de la exclusión porque realmente Alejandro Pérez era Alejandro Pérez (en posteriores artículos intentaremos desentrañar la polémica que podría haber servido para un guión cinematográfico).

Los diarios, especialmente El Mundo Deportivo, organizador del evento, vertieron mucha tinta y de poco sirvió que se decantaran a favor del aragonés.

En la prensa se decía que España contaba con dos posibilidades olímpicas pensando en los próximos Juegos de Berlín. Un repaso de las marcas logradas en la prueba de Maratón de los Juegos Olímpicos aclaraba la cuestión:
  • 1896.- Atenas. Louis Spiridon, 2 h. 58 m. 50 s. 
  • 1900.- París. Michel Théato, 2 h. 59 m. 45 s. 
  • 1904.- Atenas. J. Hichs, 3 h. 28 m. 53 s. 
  • 1908.- Londres. John Joseph Hayes, 2 h. 55 m. 18 s. 
  • 1912.- Estocolmo, Kenneth McArthur, 2 h. 36 m. 54 s. 
  • 1920.- Amberes. Hannes Kolehmainen, 2 h. 32 m. 35 s. 
  • 1924.- París. Albin Stenroos, 2 h, 41 m. 22 s. 
  • 1928.- Amsterdam, Ahmed Boughera El Ouafi, 2 h. 32 m. 57 s. 
  • 1932.- Los Ángeles. Juan Carlos Zabala, 2 h. 31 m. 36 s.
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29/12/16

El Campeón de España de Maratón, Alejandro Pérez, sancionado a perpetuidad por la Federación Aragonesa de Atletismo



HISTORIA DEL ATLETISMO ARAGONÉS


Se quiere encauzar y extender el Atletismo puro en proporciones nunca alcanzadas y, como somos así en esta tierra, han sido descalificados a perpetuidad el campeón de España de Maratón y el Regional de 5.000 metros

Manuel Montaner, nuevo entusiasta secretario de la Federación Aragonesa de Atletismo y máximo responsable de la descalificación a perpetuidad de Alejandro Pérez y de Gerardo Aznar. Posa para As mostrando la magnífica copa donada por el exministro de Guerra, señor Azaña, para los próximos concurso. Montaner se lamentaba de la indiferencia de otras elevadas personalidades

Celedonio García Rodríguez

En 1933, tras un periodo de olvido y abandono en el atletismo aragonés, entra como secretario de la Federación de Atletismo un joven catalán, el señor Montañer, que surge como la estrella en Oriente para iluminar la nueva etapa de renovación. Con él trabajan los señores Morales, teniente de la Escuela Central de Gimnasia, Marqueta y Ejarque.

La labor del nuevo secretario se deja ver inmediatamente en la prensa, enviando comunicados e instrucciones casi diarias, según comentaba Miguel Gay en un amplio reportaje sobre el atletismo aragonés publicado en el diario As.

Una de las primeras actuaciones de la renovada Federación consistió en descalificar a perpetuidad a Victoriano o Alejandro Pérez y a Gerardo Aznar.

Victoriano Pérez, campeón de España de Maratón el año anterior, era “un muchacho de veinte años, de la Cartuja, sin preparación, sin entrenamiento, sin estilo, solo provisto de las admirables cualidades de la raza que batió el ‘record’ de España de Maratón”.

Gerardo Aznar, natural de Moyuela, era campeón regional de 5.000 m. y también significaba una personalidad de Aragón en las carreras a pie.

Según el anónimo autor del artículo, probablemente Miguel Gay, predecía que ese excesivo rigor de los federados produciría un atletismo de vía estrecha. Ambos atletas habían sido sancionados por no haber sido disciplinados en la práctica del “amateurismo rabioso” que los directivos pretendían.

En los pueblos aragoneses no hacen “carreras”, hacen “corridas”

En el artículo se proponía estudiar otro procedimiento para educar a los atletas de los pueblos que no eran atletas. En los pueblos no hacen carreras, hacen “corridas”, donde no se disputan diplomas, ni copas, ni medallas, sino unos pollos o unos duros. Así se han hecho corredores.

A estos corredores se les había buscado, “importado”, para que alcanzaran prestigio para la región y no era justo que luego se les cargase el sambenito de una descalificación.

El autor del artículo comparaba la actuación de los aragoneses con lo que sucedía en el resto de España y en las Olimpiadas: “A cada paso se descubren en España, especialmente fuera de España, casos de marronismo que nadie quiere ver. En las olimpiadas se prescisde del juramento “amateur”… y en España (Aragón) se pulveriza a un campeón porque corre por los pueblos.

Gay criticaba el “extremismo exagerado de unos puritanos”. El señor Montaner con un entusiasmo y pasión desbordante quería retroceder a los tiempos clásicos, a las olimpiadas griegas sin darse cuenta de que habían pasado más de veinte siglos.

Su ideal de regeneración con actuaciones como “el examen médico obligatorio y general hasta en los rincones más apartados de de los pueblecitos perdidos en la esmeralda de los campos o entre las peñas montañeras…”, estaban muy lejos de la realidad.

Carrera de las fiestas del Pilar de 1921, con salida de la Plaza de Aragón y llegada en el Cabezo de Buena Vista.  Tiempos heroicos  en los que participaban "amateurs" y "profesionales" de cinco duros, y en las que algunos corrían descalzos, igual que en sus pueblos

Miguel Gay auguraba que “las clásicas ‘corridas’ en Aragón, sin otro reglamento que conceder el primer premio al que llega primero, ni otra consideración en estos tiempos ya, sino que los premios sean en metálico, sin severidades en el vestuario —muchos corren descalzos―, esas clásicas corridas perdurarán, y en ellas se harán, como se han hecho, esos hombres enjutos, fibrosos, que llegan a la ciudad y admiran a las gentes por sus excepcionales condiciones. Hay una cantera inagotable, pero lo que no se puede hacer es despreciar por olimpismo esos frutos sin desbastar.

Reflexionen un poco y vean si en cualquier país prescindirían de un campeón maratoniano porque en un pueblecillo de cuatro calles y doce casas ‘echara’ un desafío y ganara veinte duros”.

En opinión de Miguel Gay, el portentoso entusiasmo de aquellos hombres de la Federación Aragonesa de Atletismo tenía como inconveniente el pensar demasiado idealmente. Una reflexión les volvería en sí, teniendo en cuenta que la Federación no tenía vida propia, vivía de las subvenciones y la única efectiva era la de la Comisión de Festejos y a cambio tenían que poner sus atletas puros, purísimos, a la exposición de los papanatas de unas fiestas callejeras.

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Los inicios del atletismo en Zaragoza


HISTORIA DEL ATLETISMO ARAGONÉS

Equipo de Aragón en el Campeonato de España de Cross de 1923 celebrado en San Sebastián. En la foto: Marín, Magén, Gracia, San Juan, Peña, Dionisio Magén y De Miguel

Celedonio García Rodríguez

En un artículo publicado en 1933 por Miguel Gay en el diario As sobre la descalificación a perpetuidad de Victoriano Pérez y de Gerado Aznar, Gay hacía un recorrido por la breve historia (1923-1933) del atletismo aragonés, que recogemos a continuación.

La mayor parte de los atletas que destacaron en estos años surgieron en los pueblos y fueron “importados” (según expresión del autor del artículo) para dar prestigio a esta región.

Carrera de las fiestas del Pilar de 1921, con salida de la Plaza de Aragón y llegada en el Cabezo de Buena Vista. 

“En Zaragoza ha habido épocas de rutilante fulgor atlético. Han coincidido con el enorme esfuerzo de unos “chalaos”. Desaparecidos aquellos, quedaba únicamente el pomposo esqueleto de un nombre deslumbrante; por ejemplo, Asociación Aragonesa de Cultura Física, Asociación Aragonesa de C.F., Federación Atlética Aragonesa, y solo eran unos buenos aficionados, anacoretas del deporte, que imploraban de dos clubes ricachos los mendrugos de su festín.

En aquel tiempo, Emiliano Lorda, De Miguel, Dosset, Lafuente iniciaron movimiento.

Recordamos aquellas mañanitas brumosas del invierno en que a los ojos atónitos de los pacíficos “torreros” del Picarral llegaban los atletas, y, desnudos, simplemente con el leve “maillot”, se lanzaban por la carretera de Francia hasta la ermita de San Gregorio. Entonces aprendimos el olor nauseabundo de la embrocación —los futbolistas no emplean sino el agua clara o la saliva para sus músculos desgarrados por los terribles campos duros―, entonces comprendimos el admirable temple de los pobres atletas.

Ese camino del Picarral fue el escenario de las primeras conquistas del ideal atlético aragonés.

Por aquella época surgió Dionisio Magén. Dionisio Magén de Montañana acudió a una fiesta atlética para participar en una prueba de fondo. No tenía estilo, no tenía forma, pero empezó a dar vueltas al campo y venció en la carrera de 12 kilómetros.

Su figura dio auge al atletismo regional. Con él se incorporaron figuras de tanto relieve como San Juan, y otros lugareños de los pueblos próximos, y surgió en la misma forma Dionisio Carreras, cuyo estilo personal, de pasitos cortos y rápidos, que, recibido con franca risa, causó luego sorpresa y después admiración.

El maratoniano Dionisio Carreras, de Codo,  fue olímpico en París en 1924 y consiguió el record de España con 2 h. 50' 56"

Perfeccionó el estilo y fue campeón de España de Maratón, y nos representó brillantemente en Amberes.

Burges, el atleta más completo de Aragón en aquella época

Por otra parte, la estancia en Zaragoza de Juanito Artiach, que alcanzó el ‘record’ nacional de salto de anchura; el magnífico esfuerzo de J. A. Burges y de Aznar y de Jacobo Cano, nombres que todos recordamos, contribuyó a que el atletismo alcanzara gran relieve.

San Juan atleta admirable por su perseverancia y entusiasmo más que por sus facultades

Alonso, un chico catalán entusiasta, movió todavía más el tinglado. Pero siempre coincide el esplendor del deporte atlético con la presencia de de los ‘chalaos’ que se entregan a él. Desaparecidas esas figuras, el deporte muere y se arrastra lánguido, como ha ocurrido hasta ahora”.
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17/12/16

"Historias y anécdotas de los pueblos de la Hoya y alrededores" en Murillo de Gállego

CHARLA CON PROYECCIÓN

Historias y anécdotas de los pueblos de La Hoya y alrededores

Murillo de Gállego
Sábado, 17 de diciembre de 2016
Salón del Ayuntamiento, 18:00 horas

Por:
José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Hoya de Huesca
Ayuntamiento de Murillo de Gállego
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5/12/16

Historias y anécdotas de los pueblos de la Hoya y alrededores en Lupiñén


CHARLA CON PROYECCIÓN

Historias y anécdotas de los pueblos de La Hoya y alrededores

Lupiñén
Sábado, 10 de diciembre de 2016
Salón del Casino, 17:00 horas

Por:
José Antonio Adell Castán y
Celedonio García Rodríguez

Hoya de Huesca
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4/12/16

Historias y leyendas de nuestros pueblos en La Almolda (Zaragoza)



Charla con proyección 

Historias y leyendas de nuestros pueblos

José Antonio Adell Castán y 
Celedonio García Rodríguez

La Almolda
Jueves, 8 de diciembre de 2016
18:00 horas

Organiza: 
Ayuntamiento de La Almolda
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