28/4/08

Asesinato del presbítero de Rubielos de Mora


Rubielos de Mora (Fotos: Celedonio García)


Captura del bandido Maragato (Francisco de Goya)
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Nos reiteramos en la afirmación de que los bandidos la tenían tomada con los curas. Aunque pocas veces llegaban a comportarse de manera tan sanguinaria como los hicieron en el horroroso crimen de Rubielos de Mora.

Todo sucedió al anochecer del 14 de febrero de 1877, miércoles, para más señas. Tres hombres enmascarados penetraron en la casa del presbítero D. Gregorio Gascón, al cual asesinaron. Pero, no satisfechos sus instintos criminales, los bandidos procedieron del mismo modo con sus dos sobrinas.

Estos crímenes sumieron de gran consternación a los habitantes de dicho pueblo. A pesar de los esfuerzos de la autoridad municipal, Juez del partido y Guardia Civil, cuando se envió esta información todavía no se habían identificado a los autores de tan horrible atentado.

Fuente de información:
  • Diario de Avisos de Zaragoza, 1877.
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ZARAGOZA. El Canal Imperial

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Viernes, 10 de junio de 2005Colaboración leída en el programa “Hoy por hoy” de Radio Zaragoza, dirigido por David Marqueta

¡Hola, amigos!

Hoy navegamos por el Canal Imperial, por la magna obra que concluiría Ramón Pignatelli.
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Su origen se remonta a la concesión que Fernando el Católico hizo a la ciudad de Zaragoza en las Cortes de Monzón de 1510.

La llegada a Zaragoza de las aguas del Canal, en 1784, supondría una profunda transformación en la sociedad aragonesa. Aumentaron casi un tercio las tierras cultivadas, que se repartieron entre pequeños propietarios.

El plan utópico de disponer de un canal hasta Sástago, para permitir navegar el Ebro entre el Atlántico y el Mediterráneo, nunca llegó a ser una realidad.
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Con motivo de la llegada del agua a Zaragoza, Ramón Pignatelli mandó construir la “Fuente de los Incrédulos”. Los zaragozanos tenían poca fe en esta obra que se había demorado durante siglos. En la fuente se grabó la siguiente inscripción: “Para convencimiento de los incrédulos y descanso de viajeros. Año 1786”.

El Canal Imperial se aprovechó para el transporte de personas y mercancías desde Tudela a Zaragoza. El barco de viajeros, con noventa plazas, que realizaba el trayecto desde Zaragoza, iba tirado por tres caballerías. En los años veinte, una flota de más de treinta barcos se empleaba para el transporte de remolacha.
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El Canal fue un espacio de ocio. Navegaban barcas de recreo. Pero también en 1887, durante las fiestas del Pilar, se disputaron en él las primeras regatas organizadas en Zaragoza. Estuvieron amenizadas por la banda del Regimiento de Gerona y por los danzantes de Tauste. El vapor Pignatelli presidió el festejo.

Igualmente acogió otras competiciones más jocosas. En las Fiestas del Pilar de 1912 programaron un juego que, según se decía, era “nuevo en Zaragoza”. Se celebró junto a la Quinta Julieta, ante numerosos espectadores. Consistía en echar un pato al agua y desde la otra orilla se arrojaban en persecución del animal.
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La fuerza motriz del agua impulsó la construcción de molinos, batanes y centrales eléctricas. El agua se utiliza para usos industriales, pero sobre todo permitió asegurar las cosechas evitando las habituales crisis de alimentos, de ahí el temor que muestra la copla:

Nuestro Canal Imperial
arteria es de mucha sangre.
Si un mal día se agotara
no me desampares, hambre.
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27/4/08

Robo al cura de Maluenda


Maluenda (Foto: DPZ)

Cuando un hecho se repite a lo largo de un año, inmediatamente nos apresuramos a buscar un titular con valor de fiable estadística. Así, expuesto de esta manera, podemos asegurar que 1892 fue el año de los robos y asaltos a los curas. .

Captura del bandido Maragato (Francisco de Goya)
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Seguro que repasando algún otro año esta afirmación se nos hace añicos. No obstante, con la visión que tenemos pasado más de un siglo y analizando las poblaciones de las que hemos hablado, además de alguna otra que nos viene a la mente, podemos asegurar que el tema de los curas era preocupante. A los robos de Miedes, Murero o Ferreruela, que también veremos, habría que añadir el famoso crimen del Cura de Val de San Martín en 1890 (de este suceso escribimos en nuestro libro Historias de amor en Aragón) y el robo a D. Tomás Lasheras, cura párroco de Maluenda, que relatamos a continuación.

Los hechos acaecieron el 13 de diciembre de 1892 en la casa del cura párroco de Maluenda. El robo, que pudo ser de gran consideración, que se quedó reducido a algunos artículos de consumo.
El número de ladrones que participaron debió ser numeroso y, a juzgar por las huellas, saltaron las tapias del corral y barrenaron una puerta, intentando penetrar en las habitaciones del párroco, pero los ladridos de un perro los puso en precipitada fuga.

Las inmediatas pesquisas de la Guardia Civil condujeron a la detención de dos vecinos del pueblo como sospechosos.

Fuente de información:
  • Diario de Avisos de Zaragoza, 16 de diciembre de 1892
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26/4/08

“Bort de Llagonas” instala su centro de operaciones en Montanuy, y en Belchite se teme que aparezca gente armada

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Belchite (Foto: C. García)

Repasando las páginas del Heraldo de Aragón del 12 de octubre de 1905 encontramos una reseña sobre el bandolerismo, recordando que el campo andaluz no era el único terreno abonado en España para que las bandas de malhechores realizasen sus atrevidas correrías, lanzándose a la sierra en busca de la vida disputada a trabucazos.

Los Siete Niños de Écija.
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En los folletines novelescos se publicaban historias de lo que parecía una España vieja. La aparición de la partida de “Vivillo” reverdecía aquellos azarosos tiempos del caballismo, con sus romancescas aventuras, maridaje de generosidad y valentía, de virtudes y latrocinios. Sin embargo, la realidad regresaba a los tiempos de Diego Corrientes, de “Cucaracha” y de los “Niños de Écija”.

Teveo de "Cucaracha" editado por "Los titiriteros de Binéfar"

El temor por la aparición de bandas de malhechores se extendía desde el Pirineo hasta las tierras de Belchite.

Pocos días atrás, el corresponsal en Benabarre describía el temor que se había instalado en la comarca por la presencia de “Bort de Llagonas” en Montanuy:

Mariano Gavín "Cucaracha", natural de Alcubierre (Dibujo de "Los Titiriteros de Binéfar")
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“Por esta alta montaña hay mucho movimiento de fuerzas de la benemérita en persecución de la partida de bandoleros que hace unos días tienen su centro de operaciones en el pueblo de Montanuy, capitaneada por Ignacio Calegón (a) ‘Bort de Llagonas’, fugado por dos veces de prisiones; la reconcentración es en el pueblo de Vidaller, sin que a estas horas se sepa hayan dado alcance a ninguno de estos”.

Diego Corrientes
. La preocupación del Alto Aragón se extendía a las tierras del partido de Belchite. Había temor de que apareciera gente armada dispuesta a exigir violentamente los medios de subsistencia; las cosechas de judías y patatas se habían perdido a consecuencia de las inundaciones y los graneros se hallaban exhaustos después de la siembra.

Puebla de Albortón (Foto: C. García)
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La perspectiva del invierno que se avecinaba
en Aragón coincidía con los augurios de malestar que en el resto de España hacían los profetas pesimistas.

Una realidad era palpable, los hambrientos o emigraban o comían sin reparar en los medios de subvenir a su necesidad.

Fuente de información:
  • Heraldo de Aragón, 12 de octubre de 1905.
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23/4/08

Asesinato tras la agitación entre dos bandos en Villamayor

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Villamayor (Fotos: C. García)

Eran las diez de la mañana de uno de los primeros días de septiembre de 1887. Miguel Roché, labrador acomodado de entre 55 y 60 años, estaba sentado a la sombra, en la puerta de su casa, en el lugar más céntrico del pueblo, en la plaza, casa contigua a la parroquia.

Un joven de 22 años, muy pequeño de estatura, circunstancia que le había permitido librarse del servicio militar, se acercó a él y sin que mediara palabra alguna le asestó una tremenda puñalada en el lado derecho del pecho, otra en el lado izquierdo y una herida en la mano. Roché pudo andar unos doce pasos por la plaza, y entró en su domicilio, hasta caer sin vida en brazos de su esposa e hija.
El asesino, a las voces del alcalde que llegó inmediatamente, emprendió la fuga por la calle de la iglesia abajo, abriéndose paso con el arma en la mano por medio de cuantos intentaban detenerlo.

El juez, guardias, el hermano de la víctima y otros salieron en su persecución, pero fue imposible darle alcance a causa de los muchos maizales que había en la zona.

Este fue el desenlace de un suceso que mantenía dividido al pueblo de Villamayor desde hacía algún tiempo; la agitación iba creciendo y todos los augurios hacían presagiar que los bandos de una y otra parte iban a llegar a las manos.

Todo comenzó tiempo atrás, a principios del verano, cuando a Roché, más conocido con el apodo de “Pelas” se le quemó una fajina; las sospechas señalaban al padre del asesino, alias “El Chulo”, como autor del fuego.

La quema se había puesto en conocimiento de las autoridades y hasta hubo declaraciones de que habían visto al padre del criminal el día del incendio por la fajina. Para asegurase de la culpabilidad en el hecho del acusado, la mujer de Roché había acudido a Zaragoza unos días antes a que le “echaran las cartas”. Según las cartas, “el autor del incendio de la fajina había sido “El Chulo”.

Por este incidente había sido procesado y le habían embargado parte de sus bienes; su hijo se tomó la justicia por su mano con la trágica resolución de matar a “Pelas”.

La Guardia Civil de La Puebla no tardó en acudir a Villamayor acompañando al juez, señor Landa. Y emprendió la persecución del homicida por los montes de Perdiguera, lugar por a donde creían que se había dirigido.

Con sucesos similares comenzaban a gestarse las historias de muchos bandoleros románticos.

Fuente de información:
  • La Derecha, 5 septiembre 1887.
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22/4/08

Asaltos en Villadoz y Mainar


Mainar (Foto: Celedonio García)

Unimos dos hechos similares ocurridos en las mismas fechas y en poblaciones próximas, que además encontramos en la misma fuente.

Villadoz (Foto: DPZ)
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No es la primera ni será la última vez que nos situemos en el campo de Daroca. Quizá el más famoso bandolero de la zona sea “Mediaoreja” de Cucalón, o por lo menos del que más recuerdos se guardan. Nos adelantamos casi una década a los inicios del bandolerismo de “Mediaoreja” y observamos que en la zona ya existía el caldo de cultivo que unos años más tarde le convertiría en un personaje tristemente célebre.

Villarreal de Huerva (Foto: Celedonio García)
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No queremos volver a jugar con la estadística, pero si en dos días consecutivos sucedieron los hechos que vamos a relatar, podemos pensar que no fueron casos aislados. Traeremos más sucesos para corroborar lo dicho.

El primero de los asaltos se produjo en el término de Villadoz, el primero de diciembre de 1890. Dos hombres sorprendieron por el camino a don Francisco Lázaro, que regresaba a su pueblo después de vender en Aguarón algunas maderas.

Los salteadores obligaron al Sr. Lázaro a ir con ellos hasta una paridera inmediata, donde le ataron en un poste y se apoderaron de 33 pesetas en plata, dejándole abandonado. A las voces de auxilio acudieron dos carreteros que rompieron las ligaduras y acompañaron al Sr. Lázaro a su casa.

El segundo tuvo lugar en las inmediaciones del pueblo de Mainar. Cuatro hombres armados de palos asaltaron a don Domingo Quílez, vecino de Villarreal, con la intención de robarle. El Sr. Quílez emprendió a huida sobre sus pasos hasta encontrar auxilio, justo cuando le iban a dar alcance. Los malhechores se dieron entonces a la fuga.

Fuente de información:
  • Diario de Avisos de Zaragoza, 5 de diciembre de 1890
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20/4/08

Asalto en cuadrilla al ordinario de La Muela

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La Muela (Fotos: Celedonio García)

Todas las vías de comunicación más importantes tenían algún punto en el que solían actuar los bandoleros. En la carretera de Madrid asaltaban subiendo al alto de La Muela. Los ladrones siempre buscaban un lugar abrupto y con vegetación para poder esconderse. Seguramente el lugar donde se situaron los ladrones que hoy nos visitan poseía estas características.

Según la crónica, era la tarde del 17 de julio de 1899. Tres ladrones armados de cuchillos y revólveres esperaban en la carretera de Madrid, a 18 kilómetros de Zaragoza, término municipal de La Muela, el paso de alguien a quien limpiar los bolsillos y despojar sus pertenencias. El desafortunado fue el ordinario de dicho pueblo Patricio Mateo, que, al parecer, iba en un carro acompañado de un tal Pedro Marzo, vecino de la capital

Los salteadores obligaron a sus presas a bajar del carro, exigiéndoles cuanto dinero llevaban. Les ataron las manos y los echaron al suelo, a continuación saquearon el carro, llevándose las pertenencias del ordinario y del otro viajero.

Al ordinario le robaron 50 pesetas y al Marzo 25. También se llevaron una libranza de 20 pesetas y comestibles.

Después, los ladrones marcharon precipitadamente, dejando atados a los viajeros. Así permanecieron hasta que pudieron soltarse las ligaduras.

Fuente de información:
  • La Derecha, 18 de julio de 1899
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18/4/08

Los crímenes de Siétamo


Siétamo (Fotos: Celedonio García)

En los primeros meses de 1871, por los pueblos del Somontano reinaba un estado de intranquilidad y alarma continuo, debido a las noticias que corrían de boca en boca asegurando que por los alrededores vagaba un grupo de criminales con un triste historial en su haber. Se les consideraba autores de cuatro horrorosos homicidios cometidos en el pueblo de Siétamo.

La comarca se hallaba presa del pánico y sus moradores apenas se atrevían a salir al campo por el temor de encontrarse con los desalmados.

Se aseguraba que los malhechores habían prometido el exterminio de cuantos se presentasen en su camino.

No hemos encontrado más noticias sobre estos sucesos, pero no muy lejos de esta zona, en la comarca de Monegros y Cinca reinaba a sus anchas el famoso bandolero apodado “Cucaracha”. El 28 de enero de aquel año habían asesinado al cura de Capdesaso y el 28 de abril una cuadrilla de once hombres armados entró en Tramaced para robar a los principales propietarios de la población. Esta acción se atribuía al célebre “Cucaracha”.

Fuente de información:
  • El Diario de Zaragoza, 19 de marzo de 1871.
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16/4/08

Atraco en las “Navas de Paniza”


Puerto de Paniza (Fotos: C. García)
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El alto de Paniza era otro de los puntos habituales en los que solían apostarse los bandoleros. Era un lugar perfecto para escabullirse después de haber cometido el robo. Seguro que volvemos a este punto para contar alguna otra historia similar a esta que protagoniza un carretero al que limpiaron los 3.000 reales que llevaba.

El atraco perpetrado por unos bandidos se produjo el 3 de diciembre de 1906 en el sitio denominado “Navas de Paniza”, lugar de paso de las gentes de la Comunidad de Daroca cuando se dirigían hacia Cariñena o Zaragoza.

Según el corresponsal de Daroca, era el cuarto suceso de esta índole ocurrido durante un mes en el trayecto de dicha carretera comprendido entre Cariñena y Daroca.

La Guardia Civil, a pesar de las activas pesquisas practicadas no conseguía dar con la pista de los autores.

Fuente de información:
  • El Noticiero, 5 diciembre 1906
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14/4/08

3ª Carrera del Ebro

Foto: C. García

Con salida y meta en el Estadio de Atletismo del Centro Aragonés del Deporte de Zaragoza, el domingo 13 de abril de 2008 se disputó la III Carrera del Ebro. La prueba contó con 1.568 atletas inscritos (93 féminas) y llegaron a la meta 1.477. El recorrido de 19,5 kilómetros con un desnivel de 340 metros fue espectacular, los atletas transitaron por caminos, sendas y barrancos de paisajes y ecosistemas emblemáticos de Zaragoza (La Estepa del Campo de Maniobras de San Gregorio, el Escarpe y la Ribera del Río Ebro). Venció Said El Wardi.

VER CRÓNICA Y FOTOGRAFÍAS DE LA PRUEBA:
http://aragonia-pedestrismo.blogspot.com.es/search/label/Carrera%20del%20Ebro%203%C2%AA
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12/4/08

Robo a los curas de Miedes y Murero




Captura del bandido Maragato (Francisco de Goya)
Está claro que los curas eran un bocado apetecible para los bandoleros. O dicho con otras palabras, a los bandoleros les gustaba robar a los curas.

Miedes (Foto DPZ)
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Estamos en 1892, fecha en la que los anarquistas comenzaban a dejarse notar, es la razón de que el corresponsal de La Derecha de Villafeliche escribía el 19 de enero de 1892 una de sus crónicas de esta manera: “Aunque por aquí no hay anarquistas, hay bandoleros que dan sustos, ya que no consiguen sus propósitos”.

Las intenciones de estos bandoleros no eran otras más que robar a los curas de Miedes y de Murero, pero sus intentos resultaron infructuosos. El procedimiento para entrar en sus casas había sido el mismo: con un villabarquín les taladraban las puertas, después corrían la cerradura y penetraban. Pero siempre chocaban con el mismo inconveniente, que las víctimas se apercibían.

En Miedes no lograron pisar la habitación del señor cura por una casualidad que les hizo huir. Es la única información que nos aporta el corresponsal.
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Iglesia parroquial de Murero (Foto: C. García)
.En Murero entraron, maniataron a la sirvienta y la obligaron a llamar a su señor, que, al encontrarse frente a un individuo desconocido pistola en mano, se lanzó sobre él por un acto irreflexivo, logrando desarmarle. En la lucha brazo a brazo se disparó la pistola sin que hiriera a nadie. El ladrón pudo fugarse y los que le guardaban la espalda no quisieron cuentas.

Se decía que vagaba una partida de malhechores, capitaneada por un licenciado de presidio, por las inmediaciones de Montalbán, con sus correspondientes “sucursales” en varios pueblos. El licenciado de presidio no podía ser otro más que el afamado “Greñicas”, que hasta en tres ocasiones se “autolicenció” de presidio evadiéndose del penal de Melilla.

Murero (Foto: Celedonio García)
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Las noticias de estos hechos volaban por los pueblos próximos y todos estaban sobre aviso. La Guardia Civil no tenía descanso. Abundaban los robos “efectivos”, que afectaban especialmente a los ganaderos, y a los que sólo les quedaba un consuelo, el derecho al pataleo. Un temor se palpaba en el ambiente: Cuando el cantarillo va muchas veces a la fuente...

Fuente de información:
  • La Derecha, 22 enero 1892.
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10/4/08

Los ladrones impidieron que se cantase la misa del Gallo en Fabara

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Fabara (Fotos: Celedonio García)

Una cuadrilla de ladrones perturbó la Noche Buena y la Pascua a los vecinos de la villa de Fabara en 1860. Como un mal presagio de lo que iba a suceder, a los malhechores se les pudo ver el día de Navidad merodeando por los alrededores de la población.

Por la noche el alcalde tuvo noticia de que había tres escondidos en una casa. Eran las once de la noche. El alcalde, acompañado de gente armada acudió a prenderlos, y si bien uno logró escapar, los otros dos quedaron muertos en el sitio.

Este acontecimiento veló el sueño y el sosiego de los habitantes, impidiendo que se cantarse la misa del Gallo.

Al día siguiente, al salir de la iglesia reconocieron al que escapó la noche anterior. Los hombres corrieron en su persecución, al mismo tiempo que se extendía la voz de que entraban en el pueblo los demás ladrones, en número de veintiséis. La confusión y el barullo reinaron por doquier. Las mujeres corrían aterrorizadas a guarecerse a la iglesia, esperando un suceso que sólo el miedo les hizo presentir. El tercer presunto ladrón pagó las consecuencias; acabó muerto también. Sólo algunos vecinos sufrieron leves heridas en la refriega.

Seguro que estos sucesos de la Noche Buena y el día de Pascua, de triste recuerdo, permanecieron siempre en la memoria de aquellas gentes.

Fuente de información:
  • El Diario de Zaragoza, 28 de diciembre de 1860.
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Los bandidos matan al secretario municipal de Lalueza


Lalueza (Fotos: Celedonio García)

Hacía poco más de año y medio que había muerto “Cucaracha” junto con otros cuatro bandoleros, uno de ellos era su lugarteniente, Antonio Sampériz Peralta, más conocido con el apodo de “Cerrudo” de Lalueza.

Lalueza no se había librado de los efectos del bandolerismo, ni aún después de la muerte de los principales miembros de la cuadrilla de “Cucaracha”.

En la noche del día 12 de octubre de 1876, siete ladrones asaltaron la casa de un propietario de Lalueza, pueblo situado en plenos Monegros, entre Sariñena y Grañén.

Cuando los bandidos ya tenían maniatados a sus habitantes, se presentó en la puerta el dueño con otros amigos, para pasar un rato en su compañía. Los asaltantes dieron la voz de “alto”, pero uno de los acompañantes, D. Juan José Murillo, secretario municipal, tomó a broma la intimación y penetró en la casa, al mismo tiempo que recibía un trabucazo que le dejó sin vida.

Los ladrones huyeron sin conseguir su objeto, según informaba El Diario de Huesca.

Fuente de información:
  • Diario de Avisos de Zaragoza, 17 de octubre de 1876.
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Captura de cuatro salteadores en Lécera


Lécera (Fotos: Celedonio García)
Mariano Gabín, más conocido por su apodo de “Cucaracha”, acaparó el protagonismo del bandolerismo aragonés entre agosto de 1870 y febrero de 1975.

No obstante, los robos y secuestros se extendieron por espacios territoriales que no controlaba el bandido de Alcubierre.

En muchos casos, y más durante estos años en los que la Guardia Civil estaba más ocupada en las luchas contra los carlistas, los alcaldes y los vecinos tuvieron que realizar la labor que competía a las fuerzas del orden.

Nos situamos en Lécera, población del Campo de Belchite, en la tarde del 13 de febrero de 1874. El alcalde, D. José Tena, tuvo noticia de que en una casa se encontraban cuatro hombres desconocidos y sospechosos. Inmediatamente, el alcalde dispuso todo lo necesario para capturar a esos individuos; acompañado del teniente alcalde, D. Wescelao Balduque, de varios concejales, del secretario, del alguacil y con la ayuda de unos cuantos vecinos, a los que armó con cuchillos y con tres o cuatro armas de fuego.
Entre las diez y las once de la noche se presentaron en dicha casa y los capturaron, resultando ser cuatro salteadores que tenían atemorizados a todos los pueblos de la sierra.

A los detenidos les intervinieron un trabuco, dos puñales y dos navajas; después fueron llevados a las cárceles del juzgado de primera instancia de Belchite.

Este y otros sucesos similares motivaron peticiones al gobernador civil para que permitiera a las corporaciones municipales el uso de armas de fuego.

Fuente de información:
  • Diario de Avisos de Zaragoza, 18 de febrero de 1874.
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