Celedonio García
Hemos hecho una recopilación de topónimos que encontramos por
la geografía aragonesa y están relacionados con la “carreras pedestres”, denominadas
en el siglo XVI y XVII “corridas de espadas” y posteriormente irían
evolucionando a las típicas “corridas de pollos”; su nombre se debe a los
premios que se entregaban a los primeros clasificados. Actualmente, ya sin las
aves de corral como premio, se denominan “carreras pedestres”.
El término “La corrida de espadas”, localizado en Leciñena,
prácticamente en el límite con Perdiguera, nos hace pensar que puede estar
relacionado con la carrera pedestre de Leciñena o con la de Perdiguera
(documentada desde 1526), o incluso podía ser el punto de partida de las dos
carreras. Desde esta última población, situada en lo alto, se apreciaría
perfectamente el desarrollo de la prueba.
Algunos de estos topónimos conservan anécdotas muy curiosas.
En el segundo cuatro recogemos topónimos similares, pero sin
haber comprobado su relación con la antigua carrera pedestre. Suponemos que muchos
están relacionados con el lugar donde se hacía la raya para dar la salida de la
prueba, con llegada en el pueblo (probablemente la meta se situaría en la
puerta de la iglesia, donde se colocaría la horca con los pollos), o donde los
corredores debían dar la vuelta, tras haber salido desde el pueblo para llegar
al mismo lugar. Hay más topónimos similares por la geografía aragonesa, pero algunos
de estos topónimos pueden no tener relación con la carrera. Otro topónimo muy
extendido es el de “Pollo”, “Poyo”, “Los Poyos”, o Los Pollos”.
La evolución del escenario de las carreras que dieron nombre
a muchos de estos topónimos se aprecia en las crónicas de los últimos años del
siglo XIX y comienzos del XX. A finales sin siglo XIX, en las crónicas festivas
de algunos pueblos se dice: “La corrida ha sido aburrida, solo hemos visto la
llegada de los corredores”. Varios años después (en los primeros años del siglo
XX), estas mismas crónicas comentan el éxito de la corrida porque se han
trasladado a las eras, realizándose la carrera en círculo, a vueltas, donde él
público puede observar todo su desarrollo. Luego pasarían a calles, plazas o
campos de fútbol. Algunas, como la de Monreal del Campo, siguen manteniendo su
trazado original.