25/10/07

Dionisio Carreras Salvador “El Campana”

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Celedonio García Rodríguez
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Dionisio Carreras Salvador, conocido con el apodo de “El Campana”, nació en Codo el año 1890. Se inició en el atletismo participando en las "corridas de pollos" o carreras pedestres de su pueblo y de la comarca de Belchite, que se celebraban durante las fiestas patronales.
En sus comienzos corría descalzo y aún tenía tiempo para ejercer de General Turco en el dance de su pueblo, en honor de San Bernardo Abad.

Su padre, Francisco Carreras, ya fue un consumado andarín: cuando tenía que hacer algún encargo cubría andando, de sol a sol, la distancia que separa Codo de Zaragoza. A Francisco le agradaba mucho que su hijo corriera, pero esto no le libraba de cumplir antes con las tareas en el campo.

Si a Dionisio le surgía alguna carrera y tenía que preparar un costal o una carga de esparto, hacía la tarea por la noche y al día siguiente se iba a correr. Los pollos que obtenía en las carreras se los merendaba con los amigos y con frecuencia también les invitaba con las pesetas que obtenía de premio.

El Real Zaragoza se fijó en él y le ficharon ofreciéndole un trabajo; primero en el cubrimiento del río Huerva y después de conserje en las instalaciones del Real Zaragoza.

Su rendimiento deportivo hubiera sido mayor si hubiera renunciado a algunos vicios. Fumaba mucho, aunque nunca se tragaba el humo, a veces bebía... Las colillas de los “perreros” que fumaba las repartía entre sus hijos, iniciándoles en el vicio del tabaco desde muy pequeños, siendo éste el motivo de que no siguieran los pasos deportivos de su padre.

Dionisio Carreras no supo aprovechar la notoriedad y situación que le proporcionaron sus triunfos (“conoció a todos los ricos de Zaragoza”) para conseguir un trabajo mejor. Al terminar su vida deportiva volvió a su pueblo, donde murió, afectado de cáncer, en 1949.

La fama de Carreras y su rápido fallecimiento dio origen a un dicho que se extendió por la comarca de Belchite (se desconocía la causa de su muerte). Cuando veían a alguien corriendo, le decían: “¡No corras tanto, que se te reventará la hiel como al Campana!”.

El triunfo más importante de su trayectoria deportiva lo obtuvo al año siguiente del nacimiento de la Federación Aragonesa de Atletismo, clasificándose en noveno lugar en la prueba de maratón de la Olimpiada de París de 1924. Según dijo Carreras, pudo obtener un puesto mejor si no se hubiera equivocado en el recorrido cuando faltaban pocos kilómetros para llegar a la meta.

Artículo publicado en Al Sur del Ebro. Revista de la Comarca Campo de Belchite, Nº 1. Año 2006
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